08/05/2026
La Colonialidad del saber, Ayuso y la Psicología en “Méjico”.
La visita de Isabel Díaz Ayuso a México puede leerse como algo más que un acto diplomático o político: también reactiva tensiones históricas vinculadas con la colonialidad del saber. Cuando ciertos discursos españoles reivindican una visión idealizada de la “hispanidad” sin reconocer las violencias, jerarquías y procesos de dominación que marcaron la colonización, se corre el riesgo de reproducir relaciones simbólicas donde Europa continúa apareciendo como centro legítimo del conocimiento y América Latina como periferia receptora. El problema no es el diálogo intercultural en sí mismo, sino la ausencia de una mirada crítica sobre las asimetrías históricas que todavía organizan qué voces son consideradas autorizadas y cuáles son invisibilizadas.
En la psicología mexicana ocurre un fenómeno similar. Con frecuencia se privilegia el pensamiento producido en universidades europeas o estadounidenses, mientras que las aportaciones locales, latinoamericanas o comunitarias son consideradas “menos científicas” o secundarias. Muchos programas académicos forman profesionales capaces de citar extensamente a autores extranjeros, pero con escasa reflexión sobre las realidades sociales, culturales y políticas específicas de México. Esto genera una práctica clínica y académica que, en ocasiones, importa modelos teóricos sin preguntarse si responden a contextos marcados por desigualdad, violencia estructural, racismo, diversidad cultural o dinámicas familiares propias de la región.
No cuestionar esta colonialidad del saber implica reproducir dependencia intelectual. Una psicología crítica en México no debería rechazar el conocimiento internacional, sino dialogar horizontalmente con él, reconociendo también la legitimidad epistemológica de los saberes locales, comunitarios y latinoamericanos.