21/11/2025
Por esa razón los mexicanos decimos en un momentito o en un ratito lo hago ...somos cuanticos.
El tiempo de Planck es una de las ideas más extremas de la física moderna. No es un número cualquiera: es la escala mínima de tiempo que nuestras teorías pueden describir antes de que el propio concepto de “tiempo” deje de tener sentido. Su valor aproximado es 0.000000000000000000000000000000000000000000539 segundos. Es decir, un 5.39 por 10 elevado a la menos 44.
Para entenderlo mejor: en un solo segundo caben unos diez mil cuatrillones de tiempos de Planck. Y esto no es una exageración; es una consecuencia directa de combinar tres constantes fundamentales de la naturaleza: la velocidad de la luz, la constante de Planck y la gravedad universal.
Esta escala no surge de experimentos, sino de una deducción teórica. Marca el punto en el que la relatividad y la mecánica cuántica dejan de funcionar por separado y necesitaríamos una teoría unificada de gravedad cuántica, algo que todavía no tenemos.
Prácticamente, el tiempo de Planck nos indica el límite real de hasta dónde podemos describir el Universo con las leyes actuales. Por debajo de ese límite, el espacio y el tiempo se comportan de formas que aún no podemos entender ni medir.
El número es tan pequeño que compararlo con un segundo es como comparar un segundo con más de 600 mil quintillones de años. Una cifra tan inmensa que escapa a cualquier intuición humana… y aun así, es parte de la estructura fundamental del cosmos.
Un recordatorio de que, incluso cuando creemos entender el Universo, siempre hay escalas donde apenas hemos empezado a mirar.