06/03/2026
El día que tomó la decisión, lloró todo el camino a casa.
Sentía que estaba fallándole…
que tal vez su mamá pensaría que la estaba abandonando.
Durante días cargó con esa culpa en el pecho.
Hasta que volvió a visitarla.
La encontró sentada en una mesa, platicando, riendo con otras personas.
Había música, actividades y alguien que la tomaba de la mano mientras caminaba por el jardín.
Su mamá la vio, sonrió y le dijo:
“Estoy bien aquí.”
En ese momento entendió algo que nadie le había dicho antes:
A veces amar no es poder hacerlo todo sola.
A veces amar también es buscar ayuda.
No la dejó sola.
Le dio compañía, cuidado… y un lugar donde volver a sentirse acompañada. 🤍