20/10/2022
El duelo no se puede adelantar ni brincar, ni ganar. Es un proceso tan natural y tan humano que no tenemos control sobre él. La muerte, la pérdida, es como un mar embravecido que va trayendo olas de dolor, al principio brutales e intensas que se van espaciando poco a poco. No lo puedes controlar porque tú eres el náufrago, no eres el mar.
Lo único que puedes hacer es tratar de sobrevivir, de no tragar demasiada agua, de no hundirte. Hay días, que tan solo el poder respirar y llegar viva hasta la noche, es ya un gran mérito.
Llegará el día, no sabes cuando, que esas mismas olas vayan perdiendo la inercia inicial hasta que te depositen con suavidad en la orilla. Pero siempre te quedará el recuerdo del primer instante y de tu trayecto.
No hay fechas límite, no hay tiempo suficiente, no hay reglas. Sobrevive como puedas, flota cuando te canses y fluye a favor de la corriente. Llegará el día en que el agua se calme y a la mejor te sirva para recordar qué te funcionó para sobrevivir a la próxima tormenta o para acompañar a alguien más mientras los ves batiéndose entre olas, sabiendo que la única forma de ayudar, es estando. Sin aburrirte, sin cansarte, a veces sin hablar, solo acompañando.
*Jacky Gibbs*