13/01/2020
¿Quieres perder grasa sin sacrificar músculo, y al mismo tiempo mejorar tu rendimiento físico y mental, así como ser más resistente contra las enfermedades?
Estudios preclínicos y ensayos clínicos han mostrado que el ayuno intermitente tiene una amplia gama de beneficios sobre muchas condiciones de salud, como la obesidad, diabetes mellitus, enfermedades cardiovasculares, cáncer y desórdenes neurológicos. Aunque aún no se entienden por completo los mecanismos específicos, los efectos beneficiosos del ayuno intermitente involucran a la resistencia celular al estrés (específicamente el estrés oxidativo, el que "envejece" o "enferma" a nuestro organismo) y un cambio o switch metabólico.
La restricción de alimentos por 10-14 horas o más, resulta en una depleción de las reservas de glucógeno del hígado (forma en la que se almacenan los carbohidratos) y convierte los triglicéridos en ácidos grasos libres (hidrólisis) en los adipocitos (células que almacenan las grasas). Los ácidos grasos libres, son transportados al hígado donde se convierten en cuerpos cetónicos, los cuales se convierten en energía (ATP) en todas las células del organismo. Los cuerpos cetónicos también tienen funciones de señalización, incluyendo la activación de algunos factores en el cerebro que ayudan a una mejor unión de las proteínas y nutrición en las neuronas.
Además, la restricción de alimentos estimula la biogénesis de las mitocondrias, que es el sitio donde ocurre la producción de la energía, justo donde las carnitinas hacen su efecto.
La actividad física potencia estos efectos del ayuno.
El mantenimiento de un régimen de ayuno intermitente, particularmente combinado con ejercicio regular, resulta en muchas adaptaciones a largo plazo que mejoran el rendimiento físico y mental, así como incremento en la resistencia contra las enfermedades.