Psicóloga Liliana Aguilar

Psicóloga Liliana Aguilar A terapia no van quienes que tienen problemas...
van quienes tienen problemas y quieren resolverlos.

Abre tu mente y corazón, las soluciones son infinitas.
* Talleres, conferencias
* Apoyo psicológico para adultos y parejas
* Acompañamiento emocional

No es el año, soy yo con mis acciones y mis desiciones.Quiero un año diferente, comenzaré por hacer cosas diferentes ❤️
02/01/2026

No es el año, soy yo con mis acciones y mis desiciones.
Quiero un año diferente, comenzaré por hacer cosas diferentes ❤️

Hoy me perdono por no haber sabido protegerme antes.No fue falta de amor propio,fue exceso de amor hacia otros.Y está bi...
02/01/2026

Hoy me perdono por no haber sabido protegerme antes.
No fue falta de amor propio,
fue exceso de amor hacia otros.

Y está bien.
Dar mucho no es un error,
es señal de un corazón que late fuerte.

Pero hoy elijo algo nuevo:
quererme lo suficiente como para poner límites sin culpa, amar sin vaciarme,
y proteger mi energía sin cerrar la puerta al amor.

Si tú también has dado hasta quedarte sin nada…
perdónate.❤️‍🩹

No fue debilidad, fue generosidad mal correspondida.
Ahora empieza tu turno de recibir.
Empieza por ti. 💛”

Feliz 2026 para todos!!!!

Me prefiero a mi ❤️
21/12/2025

Me prefiero a mi ❤️

❤️‍🩹
19/12/2025

❤️‍🩹

En una esquina del barrio Manrique, en Medellín, ocurrió algo silencioso durante años.
Todos los días, a las 3 de la madrugada, aparecía una bolsa con ocho sándwiches, envueltos en papel aluminio, colgada de un poste.

Nadie sabía quién los dejaba.
Los habitantes de calle los esperaban.
Si llegabas tarde, ya no había nada.

Esto pasó sin fallar durante seis años, de 2016 a 2022.
Ni la lluvia, ni la Navidad, ni el Año Nuevo detuvieron ese gesto.

Hasta que un día, los sándwiches dejaron de aparecer.

Una trabajadora social investigó y la verdad salió a la luz:
quien los dejaba era Hernán, un hombre que había perdido a su hijo Sebastián, de 19 años.
Era adicto y vivía en la calle. Hernán lo buscó durante años, pero nunca lo encontró con vida.
Sebastián murió en esa misma esquina, por desnutrición e hipotermia.

Destrozado, Hernán empezó a dejar comida allí cada noche.
No para ser visto. No para recibir gracias.
Sino porque, como dijo una vez:
“Tal vez uno de ellos es el hijo de alguien que todavía lo está buscando.”

Nunca quiso conocer a quienes comían los sándwiches.
Así no tendría que elegir.

En seis años dejó 17,520 sándwiches.

Murió sin saber que salvó vidas.

Hoy, otras personas continúan su gesto.
Los sándwiches siguen apareciendo a las 3 a.m.

Y en el poste hay una placa que dice:

“Aquí, durante seis años, un padre alimentó a hijos que no eran suyos, porque no pudo salvar al suyo.”

Esta historia, más allá de su origen, nos recuerda que incluso en medio del dolor más profundo, hay personas que eligen transformar la pérdida en un acto silencioso de amor.

Que a veces no podemos salvar a quienes amamos, pero sí podemos aliviar el camino de otros.
Y que los gestos pequeños, repetidos con constancia, pueden sostener vidas sin que nadie lo note. 🙌🏻

El narcisista quiere los beneficios de un hogar sin asumir el rol de habitante.Quiere comida servida, cama limpia, estab...
18/12/2025

El narcisista quiere los beneficios de un hogar sin asumir el rol de habitante.
Quiere comida servida, cama limpia, estabilidad emocional, admiración, orden, contención… sin mover un dedo.
Sin cuidar, sin aportar, sin responsabilizarse de nada. 😓

Exige trato de rey, pero vive como parásito.
Se queja, critica, manda, evalúa… pero no construye.😠
Si algo falla, es culpa de otro.
Si algo funciona, se lo adjudica.

En su cabeza, los demás existen para sostenerlo.
Pareja, hijos, familia: personal de servicio emocional.
Y si te cansas, si pones un límite, si dejas de atenderlo…
te castiga, te invalida o te reemplaza.

Por eso no ama: consume.
Por eso no cuida: usa.
Por eso no cambia: se siente con derecho.

No quiere un hogar.
Quiere un escenario donde lo atiendan mientras él destruye todo desde el sillón.😓

08/12/2025

Hoy enciendo una vela para mí.
Porque fui valiente, fuerte y resiliente.
Porque, incluso en los días más difíciles, jamás agaché la cabeza ante los problemas.
Porque sigo aquí, de pie, honrándome, reconociéndome y agradeciendo mi propia luz.

      Bonito lunes!
08/12/2025



Bonito lunes!

Entre 7 a 13 intentos para salir de una relación abusiva. Hablamos de apego traumático.
30/11/2025

Entre 7 a 13 intentos para salir de una relación abusiva.
Hablamos de apego traumático.

29/11/2025

Tenía 21 años cuando lo conoció.Él, 61.Y cuando quiso marcharse, Pablo Picasso —genio para el mundo, tormento para las m...
29/11/2025

Tenía 21 años cuando lo conoció.
Él, 61.
Y cuando quiso marcharse, Pablo Picasso —genio para el mundo, tormento para las mujeres que lo amaron— sonrió con arrogancia y dijo:

«Nadie abandona a Picasso.»

Pero ella sí lo hizo.

Durante décadas, Picasso convirtió a sus musas en ruinas humanas.

No es metáfora.
Es historia.

Marie-Thérèse Walter se ahorcó cuatro años después de la muerte del artista.
Dora Maar pasó por largos internamientos psiquiátricos tras ser desechada.
Jacqueline Roque se quitó la vida trece años después de quedar viuda.

Picasso solía decir:

«Las mujeres son diosas o felpudos.»
«Máquinas de sufrir.»

Las admiraba, luego las consumía.
Las pintaba, luego las rompía.
Las dejaba sin obra, sin nombre, sin sí mismas.

Todas cayeron.
Menos una.

Françoise Gilot.

París, 1943.
Ciudad ocupada. Cafés en susurro. El miedo en el aire.

En una sala llena de humo, se encuentran por primera vez:
Picasso, 61 años.
Françoise, 21, estudiante de arte, mirada firme, ideas propias.

Él intenta imponerse:
«Podría ser tu padre.»

Ella responde sin inclinarse:
«Tú no eres mi padre.»

Ese fue el primer golpe.
El único que salió desde el otro lado.

Vivieron juntos una década: amor, tensión, lienzos y guerra emocional.
Tuvieron dos hijos —Claude y Paloma— y cientos de retratos.
Pero Françoise comprendió algo que otras no lograron ver con claridad:

> «Picasso necesitaba destruir aquello que más amaba.»

El encanto inicial cedió a la humillación, al control, a la posesión total.
Cada gesto de independencia era una ofensa.
Cada avance artístico de ella, una amenaza.

Y un día, sin gritos ni lágrimas, solo con lucidez, se dijo:

Estoy viva. Y aún puedo salvarme.

Tenía 32 años cuando lo dejó.

Picasso rió, incrédulo:

«Nadie deja a Picasso.»

Ella salió por la puerta.

Él intentó borrarla del arte.
Galeristas, críticos, museos: llamó a todos.
Dijo que sin él no era nadie.

Françoise siguió pintando.

Lienzo a lienzo.
Ciudad a ciudad.
Con dos niños, con dignidad, con calma.

En 1964, publicó Vida con Picasso, un testimonio que derrumbó silencios y mostró al mundo un genio capaz de devorar a quienes lo rodeaban.
Picasso intentó prohibirlo.
El mundo lo leyó de todos modos.

No fue venganza. Fue supervivencia.

> «Le debía la verdad a otras mujeres.»

Años más tarde, el destino puso frente a ella otro universo: Jonas Salk, creador de la vacuna contra la polio.
Donde Picasso ansiaba poseer, Salk buscaba sanar.

Se casaron en 1970.
Amor sin sometimiento.
Respeto sin miedo.

Mientras tanto, la obra de Gilot crecía —Met, MoMA, Pompidou— museos que la recibieron no por ser ex de Picasso, sino por ser Françoise Gilot.

Una artista completa.
Una mujer libre.

Picasso murió en 1973, a los 91, rodeado de fama, pero también de los vacíos que él mismo creó.
Françoise vivió hasta 2023, lúcida, activa, dueña de sí.

Cincuenta años más de luz que él.
Cincuenta años de prueba definitiva.

Cuando le preguntaron cómo encontró fuerza para irse, respondió:

«Porque la libertad es el único amor que vale la pena conservar.»

Picasso pintó su rostro cientos de veces intentando poseerlo.
Ella pintó su destino una sola vez —y fue suficiente.

Él marcó la historia del arte.
Ella marcó la del coraje.

Françoise Gilot no fue musa.
Fue resistencia.

La única mujer que no fue destruida por Picasso.
La única que decidió ser libre.

En muchas familias ocurre algo que casi nadie reconoce…pero que marca toda una vida:Los hijos se sienten “buenos” cuando...
25/11/2025

En muchas familias ocurre algo que casi nadie reconoce…
pero que marca toda una vida:

Los hijos se sienten “buenos” cuando intentan salvar a sus padres.
Salvarles el dolor.
Salvarles la soledad.
Salvarles la culpa.
Salvarles la vida emocional que nunca resolvieron.

Y lo hacen porque aman.
Pero también porque tienen miedo.
Miedo a que, si no salvan… no pertenecen.

Por eso esta frase es tan poderosa y tan incómoda:

“Los hijos son grandes cuando dejan de querer salvar a los padres.”

Porque crecer no es alejarse.
Crecer es poner cada cosa en su sitio.
Es mirar a los padres con respeto, no con superioridad.
Es aceptar que tienen su propio destino…
y que no nos toca arreglarlo.

Lo controversial es que muchos hijos “buenos”
se pierden precisamente por querer ser salvadores.
Y su vida empieza—de verdad—
el día que sueltan ese peso.

Cuando se permiten ser hijos…
la fuerza vuelve.
La claridad vuelve.
La vida vuelve.

✨️No quiero heredar tu miedo a no tener dinero, mamá✨️✨️Ese miedo que te hacía revisar una y otra vez la alacena, aunque...
16/11/2025

✨️No quiero heredar tu miedo a no tener dinero, mamá✨️

✨️Ese miedo que te hacía revisar una y otra vez la alacena, aunque ya sabías lo que había.

✨️Ese miedo que te enseñó a sobrevivir, pero no a disfrutar.
Quiero devolvértelo, con todo el respeto y el amor que mereces.

✨️Tampoco quiero heredar tu costumbre de poner a todos antes que a ti.

✨️Esa herencia silenciosa de mujeres que se quedaban con lo que sobraba:
el último pedazo de pan, el último descanso, el último deseo.

✨️No quiero esa herencia, mamá.
Quiero devolverla con gratitud, pero también con conciencia.

✨️No quiero heredar tu culpa por descansar,
ni tu vergüenza por desear más.

✨️No quiero ese manual de “mujer buena” que te enseñaron,
donde sacrificarse era sinónimo de amor, y callar era símbolo de fortaleza.

✨️Sí quiero heredar tu fuerza, pero no tu cansancio.

✨️Tu amor, pero no tu miedo.
Tu dignidad, pero no tu silencio.

✨️Porque ahora entiendo que muchas de tus renuncias no fueron elecciones, sino heridas.
Y las heridas también se heredan, aunque nadie hable de eso.

✨️Por eso, mamá, esta vez no quiero continuar la cadena.

✨️Quiero honrarte sanando lo que te dolió.

✨️Quiero que la herencia que mis hijos reciban de mí no sea miedo, sino paz.

✨️No sea carencia, sino abundancia emocional, No sea culpa, sino libertad.

✨️Gracias por lo que me diste sin tenerlo Y perdón si devuelvo lo que nunca fue mío, tu miedo, tu culpa, tu cansancio.

✨️Hoy decido quedarme solo con lo que me hace crecer.

✨️Porque sanar también es una forma de amar.

✨ A veces honrar a mamá no es repetir su historia,
sino escribir una nueva donde ella también descanse. ✨

Dirección

Haikú Centro De Atención Psicológica
Saltillo

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