12/08/2024
El duelo que todo ser vivo necesita transitar…
Un ELEFANTE deja una cubierta delicada de ramas y hojitas sobre los restos de un compañero que ha mu**to. Una MAMÁ CHIMPANCÉ rodea al hijo que ha perdido entre sus brazos, lo huele, acaricia y lo acerca a su pecho. Una ORCA carga el cuerpo de su cría a cuestas por varias semanas. No es tan sencillo saber cómo otros animales viven una pérdida y cómo la ausencia de un miembro clave puede cambiar el curso de vida de los sobrevivientes, pero hemos observado por décadas estas manifestaciones del DUELO.
En los ELEFANTES el luto parte de la contemplación del cuerpo. El grupo se acerca para tocar suavemente los restos y volver a ACARICIAR con la trompa las partes más familiares, esas con las que solían saludarse, como los colmillos y la mandíbula. Regresan para visitar el cadáver y cubrirlo con vegetación. Una madre que ha perdido a su cría ESPERA y protege los restos de depredadores.
El de los CHIMPANCÉS parece ser un duelo que pasa también por la voz. Los GRITOS DE ALARMA son sucedidos por el silencio. Sentados alrededor del cuerpo, lo asean y lo acicalan. Algo similar hacen las jirafas: separan las patas hasta alcanzar los restos para lamerlos y sacudirlos.
Las BALLENAS JOROBADAS lloran cuando un compañero encalla en la playa. Una madre delfín que está de luto, que se ha aislado y no puede comer, recibe la visita de otros compañeros, como si se tratara de un dolor compartido.
En aves como las URRACAS existen registros de cómo se REÚNEN en grupos de hasta cuatro aves para decir adiós. Al cabo de un rato vuelan lejos del cuerpo y regresan con un poco de hierba para cobijarlo.
Los estudios han intentado entender la relación entre el duelo animal, la MEMORIA, el APRENDIZAJE y la pregunta por los VÍNCULOS en manadas de orcas, lobos o elefantes que pueden llegar a compartir, como nosotros, hasta 60 años juntos.
El DUELO es señal de que hemos amado y de que hemos estado acompañados. Esta última despedida es una ceremonia que nos recuerda, como a los elefantes, que hemos sido testigos afortunados de una vida.