29/03/2026
_*Marzo 29, Reflexión Del Solo por hoy & Texto Básico*_
*Nuestra auténtica voluntad*
«...la voluntad de Dios para con nosotros consiste precisamente en aquellas cosas que más valoramos. La voluntad de Dios...se convierte en nuestra propia y verdadera voluntad.»
*_Texto Básico, p. 55_*
🔹🔹🔹
Es parte de la naturaleza humana desear algo sin dar nada a cambio. Quizás nos maravillemos si al comprar algo, el cajero de la tienda nos devuelve más dinero del que le dimos. Tenemos tendencia a pensar que, si nadie lo sabe, un pequeño engaño da igual. Pero hay alguien que sí lo sabe: nosotros, y eso no da igual.
Lo que nos funcionaba cuando consumíamos, no suele funcionar mucho tiempo cuando estamos en recuperación. A medida que progresamos espiritualmente con la práctica de los Doce Pasos, empezamos a desarrollar valores y criterios nuevos, a sentirnos incómodos cuando nos aprovechamos de situaciones que, cuando consumíamos, nos habrían llenado de satisfacción maligna.
En el pasado, es posible que hayamos convertido a los demás en nuestras víctimas. Sin embargo, al acercarnos más a nuestro Poder Superior, cambian nuestros valores. La voluntad de Dios se vuelve más importante que salir airosos de una fechoría.
Cuando cambian nuestros valores, también cambia nuestra vida. Guiados por el conocimiento interno que nos ha dado nuestro Poder Superior, queremos vivir de acuerdo a estos nuevos valores. Hemos interiorizado la voluntad de nuestro Poder Superior para con nosotros. Es más, la voluntad de Dios se ha convertido en nuestra auténtica voluntad.
🔹🔹🔹
*Sólo por hoy:* Al mejorar mi contacto consciente con Dios, mis valores han cambiado. Hoy, pondré en práctica la voluntad de Dios, mi auténtica voluntad.
*◇◇◇◇◇◇*
_*Texto Básico p. 55 ⬇️*_
Cuando llegamos al programa, generalmente pedimos muchas cosas que nos parecen deseos y necesidades importantes. Al ir madurando espiritualmente y encontrar un Poder más grande que nosotros, nos damos cuenta de que en la medida en que nuestras necesidades espirituales estén satisfechas, nuestros problemas cotidianos se reducen hasta tal punto que no resultan tan incómodos. Cuando olvidamos dónde radica nuestra auténtica fortaleza, rápidamente volvemos a caer en los mismos esquemas de pensamiento y actuación que nos trajeron a este programa. Con el tiempo redefinimos nuestras creencias y nuestra interpretación hasta ver que lo que más necesitamos es conocer la voluntad de Dios para con nosotros y la fortaleza para cumplirla. Podemos dejar de lado nuestras preferencias personales porque aprendemos que la voluntad de Dios para con nosotros consiste precisamente en aquellas cosas que más valoramos. La voluntad de Dios para con nosotros se convierte en nuestra propia y verdadera voluntad. Este cambio se produce de una manera intuitiva que no se puede explicar adecuadamente con palabras.
Cada vez estamos más dispuestos a dejar que los otros sean como son, sin tener que juzgarlos. La necesidad imperiosa de resolverlo todo ha desaparecido. Al principio no podíamos comprender la aceptación; ahora sí.
Sabemos que, nos traiga lo que nos traiga el día, Dios nos ha dado todo lo necesario para nuestro bienestar espiritual. Es bueno que admitamos nuestra impotencia, porque Dios es lo suficientemente poderoso para ayudarnos a permanecer limpios y a disfrutar de nuestro progreso espiritual. Dios nos está ayudando a poner nuestra casa en orden.