28/05/2023
Han pasado meses desde esa foto, y definitivamente hoy puedo decir que no soy el mismo.
Quizá en foto me parezca, pero por dentro cambiaron muchas cosas.
He ido aprendiendo que en la vida somos instantes, que vivamos intensamente.
Que la mayor riqueza, aquella que verdaderamente tenemos que buscar está dentro de nosotros.
Que en el proceso de crecer te tienes que romper, desaprender y sólo ahí evolucionaremos. Y que esa zona de confort, es más peligrosa que enfrentar problemas.
Pero una de las cosas que más agradezco, fue que en este proceso encontré a Jesús, quien es mi guía y mi salvador.
Gracias Dios por todas las enseñanzas, porque no hay tierra prometida sin cruzar un desierto.
Y cómo dice en su obra del mismo nombre “¡A vivir!”