02/01/2026
Mis constelaciones no parten del pasado lejano. Parten del presente vivo. No empiezan preguntando qué pasó en tu sistema, ni se quedan atrapadas en la historia, en los hechos o en los personajes. Empiezan con una pregunta mucho más incómoda y mucho más profunda: ¿qué lugar estás ocupando hoy en tu vida?
Aquí no venimos a desenterrar por desenterrar. Venimos a mirar desde dónde estás viviendo, desde dónde estás eligiendo, desde dónde estás cargando, desde dónde estás sosteniendo cosas que quizá ya no te corresponden. La familia no es el tema. La familia es el portal de entrada. Es la forma en la que la vida llegó a ti. Y lo que miramos no es a la madre, al padre o a los ancestros como figuras aisladas, sino cómo tú miras esa entrada, cómo tomas la fuerza que vino de ahí y si hoy estás en tu lugar… o fuera de él.
Por eso en mis constelaciones no trabajo la historia como inventario ni como acumulación de eventos. Trabajo espacio, campo, cuerpo, mirada, improntas y mensajes internos. Trabajo la posición desde la que estás viviendo hoy. Porque puedes conocer toda la historia de tu sistema y aun así seguir fuera de tu lugar. Y también puedes no saberlo todo y, aun así, colocarte en la vida de una manera más clara y más honesta.
Cuando entras a una constelación conmigo, aparecen obstáculos. Algunos tienen raíz en el pasado, se reconocen, se agradecen y se integran. Otros no se quitan ni se transforman como por arte de magia, pero pueden dejar de gobernarte. Porque no todo lo que cargas te pertenece. Y entender eso, no desde la mente sino desde el cuerpo, cambia la forma en la que caminas tu vida.
Aquí hay algo que para mí es central y que pocas veces se nombra: el lugar del testigo. El testigo silencioso, el que observa sin intervenir, el que no fuerza movimientos ni empuja emociones. Ese es el lugar desde el que acompaño. No se trata de revivir, dramatizar o quedarse atrapada en el pasado, sino de mirar el campo con respeto, sostenerlo y permitir que la verdad aparezca cuando el cuerpo ocupa su lugar.
Entonces surge la pregunta esencial: ¿dónde está lo verdadero? ¿Dónde está tu lugar en la vida? ¿Dónde no estás viendo? ¿Qué hay de ti que hoy puede ser mirado con más claridad, sin necesidad de quedarte atrapada en la historia?
Mis constelaciones no buscan que entiendas todo. Buscan que te coloques. Que tu cuerpo se acomode. Que tu mirada se ordene. Que algo adentro diga “aquí es”. Y desde ahí, la vida empieza a responder distinto.
Esto no es ir hacia atrás. Es habitar el presente. Es decirle sí a la vida desde el lugar que hoy te corresponde.
Lety Ramírez