15/02/2026
Amén !
Llegó una mamá primeriza a mi consultorio con su bebito en brazos, dándole pecho.
Un niño sano, de seis semanas, regordete, cachetón, chapeteado y eructando.
Muy contento, con su sonrisa de satisfacción, esa que ponen cuando tienen la panza llena y el corazón contento.
Su mamá no venía tan contenta. - Es que esto de dar pecho es mucho sacrificio, - me dijo. –Me quitaron los lácteos, los frijoles, el chile, el café, y un chorro de cosas más…
Pobre: la tenían a dieta de pechuga de pollo y verduras, aunque no todas, porque le prohibieron también la col. Quién sabe por qué.
Cada vez veo más mamás en consulta que como ella, llegan con bebés sanos y con importantes restricciones en la dieta:
Que si el niño se echa un flato (coloquialmente es un “pedo”, pero mi esposa lee mis notas y me ragaña si soy soez), le suspenden los frijoles a mamá; que si el nene regresa la leche, a mamá le suspenden los lácteos; si el niño no se quiere dormir (es que a veces no se les pega la gana de dormir), le quitan el café; si el chiquillo chilla, entonces le quitan el chile… después de tres consultas, la pobre mamá sólo como pollo hervido.
No la chin…
Para la madre no hay ningún alimento contraindicado en la lactancia. No, ni el chile y ni siquiera el café. Menos aún los lácteos. La página de E-lactancia nos aclara que el café se puede tomar con moderación.
Hay casos especiales, eso sí: hay niños con alergia a la proteína de la leche de la vaca. Alrededor de un 3%. Es decir, 3 de cada 100 mamás, quizá tengan que restringir lácteos. ‘Quizás’ dije, porque en América Latina no hay estadísticas definitivas. En Europa es apenas un 0.6%.
Desde luego que durante la lactancia, debes de llevar una dieta sana y balanceada… ¡pero eso ya lo sabías!
Le explique a mi paciente que sí puede tomar lácteos, que le puede poner crema a sus tacos, que se puede tomar una tacita de café y que si no se chifla, puede comer de todo. Hasta chile. Le dije que es importante vigilar las reacciones del bebé a los alimentos y actuar con sentido común.
Lleva dos semanas tomando lácteos y comiendo su dieta habitual y ella y el bebé están felices.