24/01/2026
Antes de ser el rey de las muecas y la locura en pantalla, Jim Carrey aprendió a ser gracioso por una razón mucho más íntima: quería ver sonreír a su mamá cuando la casa se sentía demasiado pesada.
Su humor no nació en un escenario. Nació como un salvavidas emocional.
En los años 70, en su hogar en Newmarket, Ontario, Carrey creció viendo a su madre, Kathleen, luchar contra una profunda depresión. Y él, siendo apenas un niño, comenzó a improvisar gestos, imitaciones y bromas todos los días con un solo objetivo: romper la oscuridad por unos minutos y arrancarle una risa.
Con el tiempo, ese “truco” para sobrevivir se convirtió en su sello. Llegó a Hollywood y terminó dándole vida a personajes que hoy son parte de la cultura pop, como Ace Ventura y The Mask.
Lo increíble es pensar que detrás de tanta comedia, había un niño intentando cuidar a su mamá a su manera.
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