02/01/2026
El riesgo silencioso de la artritis reumatoide que va mucho más allá de las articulaciones
La artritis reumatoide suele reconocerse por lo que se ve: dolor, rigidez matutina, inflamación y deformidad progresiva de las manos. Sin embargo, su verdadero peligro no siempre está en las articulaciones sino en lo que ocurre de forma silenciosa en todo el organismo.
Se trata de una enfermedad autoinmune sistémica, caracterizada por una inflamación crónica persistente. Esa inflamación no se queda confinada a las articulaciones: circula constantemente por el cuerpo y afecta vasos sanguíneos, metabolismo y órganos vitales.
Con el tiempo, este estado inflamatorio sostenido:
- Acelera el daño de las arterias
- Favorece la ateroesclerosis
- Incrementa de manera significativa el riesgo de infarto, accidente cerebrovascular y enfermedad cardiovascular
Además, la artritis reumatoide se asocia con:
- Mayor resistencia a la insulina
- Alteraciones del perfil lipídico
- Incremento del riesgo de síndrome metabólico
Todo esto puede ocurrir incluso en personas sin factores clásicos como tabaquismo u obesidad marcada. Por esta razón, hoy se reconoce que los pacientes con artritis reumatoide presentan una mayor morbimortalidad cardiovascular en comparación con la población general, directamente relacionada con la inflamación mal controlada.
El tratamiento adecuado no solo busca disminuir el dolor o evitar la deformidad articular. Controlar la inflamación de forma temprana y sostenida es una estrategia fundamental para proteger el corazón, los vasos sanguíneos y el equilibrio metabólico.
La artritis reumatoide no es solo un problema de manos, muñecas o rodillas. Es una enfermedad sistémica que exige una visión integral del paciente y de su riesgo cardiovascular global.
Detectarla y tratarla oportunamente puede marcar la diferencia entre una vida con control y calidad, o la aparición de complicaciones graves a largo plazo.
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Aviso importante: La información compartida tiene únicamente fines educativos y de divulgación médica. No sustituye la consulta presencial ni debe usarse como diagnóstico. Si presentas síntomas o dudas sobre tu salud, acude siempre a un profesional médico.