30/04/2021
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“El éxito en la psicoterapia depende de la mejora de los pacientes como mentalizadores.
De hecho, toda psicoterapia se reduce a ser un proyecto de dos mentes que se involucran y tratan de encontrar sentido juntas.
La mentalización se basa en una variedad de habilidades que pueden cultivarse en terapia; fomenta una forma duradera de lidiar con la vida y las relaciones, y cuando el sufrimiento surja, afrontarlo de manera óptima.
La mentalización altera el objetivo tradicional de la psicoterapia lejos del autoconocimiento o el cambio conductual. En lugar de estos, lo ideal es que los pacientes trabajen en la comunicación, valorando las aportaciones de los demás y siendo vulnerables al autorevelarse.
La confianza epistémica, capacidad de los bebés de depender y aprender de los cuidadores, y la vigilancia epistémica, capacidad de los niños para discernir en quién confiar, son necesarios para que surja una comunicación basada en la valoración de la veracidad.
Mentalizar es similar a la mentalidad abierta, en la que mantenemos una inversión activa y falible en la reevaluación de un mismo y de los demás, en el pasado y el presente.
La afectividad mentalizada es el aspecto específico de mentalizar más relacionado con la psicoterapia. Tiene cierto parentesco con la ´regulación emocional´, pero enfatiza que las emociones están mediadas a través del prisma de la memoria autobiográfica (Fonagy, Gergely, Jurist, & Target, 2002; Jurist, 2005, 2008, 2010, 2014).
La fuente de la afectividad mentalizada radica en la curiosidad, el deseo de comprender como nuestro pasado e identidad conforman la experiencia emocional y su fruto se observa en el amor a la verdad, o veracidad, en el deseo de enfrentarse a uno mismo y a los demás de la manera más honesta posible.
Al empujarnos a dar sentido a nuestra corriente de experiencia emocional a la luz de la memoria autobiográfica, la afectividad mentalizada proporciona una perspectiva crítica mediante la cual podemos observar, cuestionar y auto- remodelarnos, en la medida en que eso sea posible.
Aunque mi propio enfoque terapéutico es psicodinámico, lo que yo propongo sobre el trabajo con las emociones será relevante para todos los terapeutas, independientemente de su orientación psicoterapéutica.”
Minding Emotions: Cultivating Mentalization in Psychotherapy
Elliot Jurist