09/03/2026
Me he dado cuenta en este proceso que lo más doloroso no es solo vivir abuso infantil.
También es el dolor de no ser creída.
El dolor de tener que defender tu verdad ante todos.
El dolor de escuchar comentarios ignorantes.
La forma en que el sistema protege a los abusadores una y otra vez, incluyendo las familias.
Vivir desilusiones una y otra vez.
La ignorancia.
La injusticia tremenda.
Las mentiras.
Ver que se salen con la suya.
Ver los chismes.
La normalización de la violencia.
Todo eso te rompe el corazón una y otra vez.
Aquellos pretendiendo que nada sucede.
Personas recomendando el “perdón” antes de tiempo o algún “reencuentro”.
Las personas que ven y no hacen nada.
Los que se quedan callados y voltean hacia otro lado.
Saber que la ley no sirve.
Saber que “no hay evidencia”, entonces… ¿qué caso?
¿Y todos los años que me quitaste?
¿Esos quién me los repaga?
¿Quién me los devuelve?
Ah sí… pero “estamos locas”.
Increíble.
No hay dinero que me puedas dar para reparar lo que hiciste.
Dios sabe lo que hiciste,
y confío en que habrá justicia divina.
Yo sano por mí y para mí.
Y sé que merezco más de lo que me hiciste creer que merecía.
Vivo en paz porque hago el bien,
y esa es mi recompensa.
Mi corazón y mi mente están en paz,
aunque viva con un cansancio profundo
gracias a tus actos.
Pero aún así… sigo aquí y seguiré!
-Dany