24/12/2025
Aceptar no siempre significa que deje de doler.
Significa que dejaste de pelear con la realidad, pero no con la emoción.
Hay procesos que se entienden con la mente,
pero el cuerpo y el corazón necesitan más tiempo.
Y eso no es debilidad: es humanidad.
Puedes haberlo trabajado en terapia,
haberlo pensado, llorado, resignificado…
y aun así sentir tristeza cuando aparece el recuerdo.
La aceptación no elimina la emoción.
La vuelve honesta.
La vuelve transitable.
Sanar no es “ya no sentir”.
Sanar es poder sentir sin romperte.
Si hoy algo que ya aceptaste todavía duele,
no estás retrocediendo.
Estás integrando.
Y eso también es avance.