02/04/2026
CORTISOL, una hormona liberada en respuesta al estrés crónico, puede tener efectos significativos tanto en la mente como en el cuerpo.
Es precisamente el enlace 🔗 entre ambos. Este proceso ocurre en una zona muy pequeña ubicada en la base del cerebro, llamada pituitaria o glándula hipófisis. Desde ahí se establece una conexión fisiológica —a modo de “bluetooth”— con otras glándulas situadas en la parte media del cuerpo, justo encima de los riñones: las glándulas suprarrenales.
Al enviarles una señal, se desencadena una serie de eventos en relacionados con la producción de esta hormona: el cortisol. En este punto, todo aquello que inicia en la mente y las emociones deja de ser solo una experiencia subjetiva y se convierte también en un proceso físico (fisiológico), generando cambios corporales, mentales y conductuales. Y lo más importante: todo ocurre de forma automática, es decir, inconsciente.
➡️ El problema surge cuando el cuerpo enfrenta estrés crónico. En ese caso, las glándulas suprarrenales liberan cortisol de manera persistente, lo que puede desencadenar diversas manifestaciones físicas y emocionales.
Te comparto algunos datos:
SIGNOS FÍSICOS (lo que se observa):
• Aumento de peso abdominal: el cortisol elevado favorece la acumulación de grasa visceral y puede provocar la llamada “joroba de búfalo” entre los hombros o “cara de luna llena” (redondeada e hinchada).
• Problemas cutáneos: aparición de acné, piel fina y frágil que se lesiona con facilidad, y estrías de color púrpura.
• Tensión y debilidad: dolores de cabeza tensionales, tensión muscular constante, debilidad en muslos y brazos, así como pérdida de densidad ósea.
• Alteraciones metabólicas: aumento de la presión arterial y de los niveles de glucosa en sangre.
• Salud reproductiva: en mujeres puede ocasionar ciclos menstruales irregulares o ausencia del periodo (amenorrea); en hombres, disminución del deseo sexual o disfunción eréctil.
EMOCIONALES Y MENTALES (lo que se siente):
• Alteraciones del sueño: dificultad para conciliar el sueño o despertares nocturnos frecuentes, generando un descanso no reparador.
• Estado de ánimo: irritabilidad constante, ansiedad persistente, falta de motivación y, en casos prolongados, episodios depresivos.
• Déficit cognitivo: problemas de concentración, fallas de memoria y sensación de “neblina mental”.
• Fatiga crónica: cansancio profundo que no mejora con el descanso.
• Debilidad inmunológica: mayor frecuencia de infecciones debido a la supresión del sistema inmune por niveles elevados de cortisol.
✅ Así es como muchos de nuestros procesos son inconscientes y automáticos. ¿Crees tener el control de todo? En realidad, solo de una pequeña parte. Sin embargo, a través de la toma de conciencia, existen vías nerviosas (aferentes) capaces de influir de manera voluntaria en este sistema nervioso y endocrino.
Aquí se explica, en parte, cómo los trastornos de ansiedad pueden tener su origen en la mente, en nuestras circunstancias, y cómo estos factores externos impactan nuestro equilibrio fisiológico interno.
CADA QUIEN TIENE SU PROPIA HISTORIA, CADA QUIEN LLEVA SU PROPIO PROCESO ☘️
¿Quieres evitar que tu cuerpo comience a pasar factura? ¿Sientes que estos procesos están ocurriendo sin que logres identificarlos? Ese mismo sistema nervioso y endocrino puede estar activando ansiedad, depresión, insomnio y muchas otras manifestaciones.
A todos nos llega el momento. Si sientes que el tuyo ha llegado, agenda una cita.📋
Excelente noche a todos 👋🏻
Psic. José L. Pernas
En Santiago y Tepic 📲 311 146 3604