27/01/2026
A qué se refieren cuando dicen que el narcisista “absorbe la energía”?
- Nota introductoria 📝
Antes de profundizar en el tema, es importante aclarar algunos puntos clave:
1. El término “narcisismo” se ha popularizado ampliamente en redes sociales; sin embargo, en la mayoría de los casos se utiliza de forma imprecisa o incorrecta.
2. El narcisista, en sentido clínico, es un paciente neurótico. El neurótico es, ante todo, un ser de angustia. En cambio, aquí nos referimos a un tipo de personalidad B, que no describe un conflicto puntual, sino una forma estructural de estar en el mundo, profundamente distinta de la neurosis.
3. Este tipo de personalidad, según múltiples estudios de casos a nivel mundial, carece de angustia y empatía. Estas emociones resultan ajenas a su constitución psíquica. La falta de empatía, la manipulación —con frecuencia acompañada de una gran capacidad de simulación— y la egolatría constituyen algunos de sus rasgos esenciales.
4. Cosifican, esto es, sus relaciones son de tipo utilitario. Las personas son “medios para un fin”.
5. Son hábiles en la detección de vulnerabilidades de sus parejas y utilizar estos recursos. Generando relaciones de dependencia. Mejor llamado “apego traumático”.
6. Defensa aloplástica: se refiere a la capacidad de depositar en los otros o en el entorno la responsabilidad de los resultados desfavorables, evitando asumir consecuencias o reconocer su propia participación en los hechos.
7. Desde la experiencia clínica empírica, lo que he observado y corroborado (referencia de expertos en la materia) es que, detrás de muchas familias o relaciones disfuncionales, suele encontrarse —de forma encubierta o solapada— una personalidad con estas características, también denominada personalidad tipo B.
8. La relación prolongada entre un individuo tipo C y uno tipo B suele derivar en un desgaste profundo: físico, emocional, psicológico e incluso económico. En un gran número de casos aparecen enfermedades psicosomáticas asociadas al estrés crónico. La automedicación es un síntoma frecuente en el individuo neurótico dentro de este tipo de vínculo.
9. Puede tratarse de hombres o mujeres indistintamente; desde el punto de vista estadístico, la incidencia es similar.
10. En este tema, el machismo o el feminismo no son variables explicativas. Tampoco se trata de una relación sadomasoquista, ya que dicho término implica un contexto sexual, lo cual no aplica aquí. Estamos hablando de relaciones complejas de tipo utilitario, no necesariamente sexuales. Se trata de un fenómeno amplio y profundo que abordaré con mayor detalle más adelante.
🔴 El siguiente discurso y datos de paciente han sido modificados en su estructura, pero no en su esencia, con el fin de preservar la identidad y permitir una mejor comprensión de la dinámica del vínculo complejo🔴
Las expresiones que siguen son extractos recurrentes en consulta, habitualmente verbalizados por la pareja de un individuo con estas características. Se ha solicitado autorización del paciente para compartir fragmentos de la entrevista.
Cabe aclarar que algunas personas o parejas pueden presentar dinámicas similares sin cumplir los criterios clínicos que definen este tipo de vínculos complejos.
Por ello, cada caso debe analizarse cuidadosamente en consulta.
Aquí, una mirada breve…
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PARASITADA 🦠
Paciente: Femenina, 35 años. Casada. Antiguedad, 7 años. Ocupación, docente. Niega antecedentes médicos de relevancia. Niega tratamiento farmacológico actual o reciente.
Motivo de consulta:
Acude a consulta por la activación recurrente de estados de ansiedad y episodios depresivos, los cuales la paciente describe subjetivamente como “bajoneos” o “falta de motivación”. Refiere que dichos estados se presentan sin una causa aparente o identificable en este momento, o bien sin que exista aún conciencia clara de su origen.
Observaciones clínicas:
Al momento de la evaluación, la paciente no logra establecer una conexión consciente entre la sintomatología ansiosa-depresiva que presenta y la exposición sostenida a dinámicas de maltrato psicológico y manipulación emocional por parte de su pareja. De las descompensaciones emocionales que este le provoca.
Se observa una limitada elaboración psíquica del vínculo entre la experiencia relacional y la expresión sintomática actual.
Anamnesis. (discurso).
“No tengo voluntad. Aunque la casa me exige, no logro levantarme; me invade una profunda desmotivación. Además, no he dormido bien. Sin embargo, después de venir y desahogarme, me he sentido un poco más fuerte, aunque no sé si sea precisamente por haber hablado”.
“Él pasa la mayor parte del tiempo en el celular. Cuando intento platicar con él, me ignora; a veces responde cosas que no tienen relación con lo que le compartí, como si simplemente me diera el avión. Me duele darme cuenta de que no le interesa mi presencia ni lo que digo”.
“Lo que a él le provoca risa, a mí me parece insignificante. No compartimos el mismo sentido del humor; me interrumpe constantemente y termino diciéndole que se calle. En el fondo, siento que ya me abandonó. Cuando él habla, yo sí lo escucho, pero casi siempre terminamos discutiendo. Me culpa de todo: si llega tarde al trabajo, es mi culpa; si no se levanta temprano, también. Trato de defenderme y entonces comienza la discusión. Habla gritando, todo lo dice con exclamaciones, y eso me irrita profundamente hasta que termino perdiendo el control”.
“Yo hablo y hablo, pero él no escucha, no razona, nunca entra en razón. Me culpa de todo y no me toma en cuenta. A veces le digo que parece un adolescente, inmaduro, siempre en el celular. Incluso la música que escucha —canciones de desamor o abandono— me genera sospechas. Antes, cuando yo escuchaba ese tipo de música, él me reclamaba y me preguntaba en quién pensaba. Ahora que él las escucha, no puedo evitar pensar que quizá tenga una novia o una amante. Empiezo a crear historias en mi mente, como si buscara sentirme víctima”.
“Sé que le gusta decirle cosas a otras mujeres. Tal vez no tenga una relación física, sino solo por celular, y para él eso no es infidelidad, pero para mí sí lo es. Encontré mensajes con una mujer; había mensajes borrados y se hablaban con mucha confianza. El problema no es solo el hecho, sino la intriga constante que esto genera”.
“Todo —el celular, los recuerdos, las canciones, su manera de beber— me mantiene pensando. Me pregunto si actúa así porque no es feliz o simplemente porque es así. A veces pienso que él sufre más que yo: no quiere saber de Dios, no le gusta ir a misa, no es agradecido. Yo le pido que demos gracias por lo que tenemos, pero se niega. Entonces me digo que quizá por eso no es feliz, que tal vez está peor que yo, y termino compadeciéndome de él”.
“Siento que siempre ha sacado lo peor de mí: me lleva a renegar, me pone constantemente entre la espada y la pared. Ha sido un obstáculo en mi vida; me hacía dudar de mis proyectos, siempre era negativo. Yo terminaba enojada y llorando. Yo decía: ‘ves la tempestad y no te hincas’, porque hacía esfuerzos por salir adelante y aun así no me animaba. Parecía que le gustaba vivir en la miseria, todo por no gastar, siempre victimizándose”.
“Él no se conmueve, no parece dolerle nada. Cuando he llorado frente a él, me ignora; incluso se burla o se ríe de lo que está viendo en el teléfono mientras yo lloro. Es como si no le importara”.
“Reconozco que yo también he sido ‘mala’ con él. El coraje que he acumulado a veces me lleva a humillarlo o a regañarlo excesivamente”.
“Es contrario, arbitrario con todos. Todo tiene que surgir de él; siempre hay un ‘no’ a lo que yo propongo, pero si la idea es suya, entonces sí, pareciera que no aprende, es inmaduro, ni con recompensas ni con castigos”. “Aun recuerdo, cuando su madre falleció, no se conmovió”.
Psic. José L. Pernas
Psicólogo Clínico
(Enero, 2026).