18/12/2025
Hoy te hablaré de una película de terror con un final feliz.
Bueno… digamos que con un final tranquilo.
Ok, ok… con un final que no es de terror, pues.
Fuiste con el pediatra en la mañana porque el bodoque tiene fiebre. Te dijo que era “algo viral” (ya estás harta de que te salga con eso) y te dio paracetamol. Más bien se lo dio al bodoque.
Pero ya en la noche (parece de adrede, casi siempre es en la noche) el niño “se priva”, no responde y se pone morado, luego tieso como tabla, se arquea y empieza a temblar descontroladamente.
Babea, aprieta los dientes y le sale espuma por la boca. No responde y en cada sacudida que da con la mirada perdida en el vacío, tu corazón parece detenerse por la angustia. Sobre todo por la angustia de no saber qué hacer.
Lo suben al coche y salen disparados al servicio de urgencias más cercano, se vuelan los semáforos en rojo y cometen en el trayecto todas las infracciones que existen en el reglamento de tránsito. Por fin llegan al hospital, avientan la puerta y al enfermero que está en la entrada y gritan pidiendo auxilio.
Piensan que el niño se muere. Pero no. Cuando lo ponen en la camilla, está tranquilamente dormido, chupándose el dedo y hasta sonriendo. Fue una “crisis convulsiva febril”.
Los papás que tengan niños entre seis meses y cinco años de edad deben saber que a esta edad puede ocurrir.
Fue una “crisis convulsiva febril”: es una respuesta del cerebro ante la fiebre que se produce en algunos niños SANOS a esa edad.
Estas convulsiones tienen buen pronóstico, no dejan secuelas y duran menos de cinco minutos. Una vez que pasan, el niño estará bien.
Cualquier gripita, diarrea o infección banal que le cause fiebre la puede provocar.
¿Qué hacer?
* Colocar al niño de lado, para que respire mejor, lejos de cosas con las que se pueda lastimar.
* No meterle nada a la boca.
* Llevarlo con el pediatra. Es necesario confirmar el diagnóstico.
Pero sin exponer tu vida y la del niño "volando" a urgencias. Maneja con precaución, pues el niño va estar bien y si chocas, quién sabe.
Estas convulsiones son frecuentes. Ocurren entre el 3% y el 5% de los niños. Si tu niño no está dentro de ese porcentaje, no tendrá convulsiones así la fiebre le suba a 40°, pero si sí está, podrá convulsionar aún con 37.6°C, y lamentablemente no hay forma de prevenirlas, por eso es tan importante que sepas qué hacer, que no hacer y sobre que te quede bien claro que son inofensivas. Sabiendo esto, manejarás la crisis con calma, sin pánico y todo saldrá bien.
Ojo:
Si el niño convulsiona SIN fiebre, entonces no es una crisis febril. Suena lógico. Ese niño debe ser estudiado a fondo por el neuropediatra.
Fuente : pediatra Dr Roberto