27/12/2025
Mi esposo siempre me pregunta si está bien antes de hacer planes con sus amigos.
Algunas personas lo llaman control.
Yo lo llamo respeto.
Él viene a sentarse al borde de la cama antes de preguntar, fingiendo que de repente le interesa cualquier programa que estoy viendo.
No es porque tenga miedo de preguntar.
No es porque yo vaya a decir que no.
Es simplemente su manera de consultar conmigo.
Y creo que esa es la parte que a veces se pierde.
Él no pregunta porque necesite permiso.
Pregunta porque estamos construyendo una vida juntos.
Tenemos dos hijos.
Tenemos responsabilidades.
Tenemos horarios que se cruzan, días que nos agotan y noches en las que uno de los dos está contando los minutos para la hora de dormir como si fuera un día festivo.
Así que consultamos el uno con el otro.
Porque quizás uno de los dos está al límite y necesita que el otro tome el relevo.
Porque quizás ya se había planeado algo.
Porque quizás lo que realmente necesitamos no son planes por separado, sino simplemente tiempo juntos.
Eso no es control.
Eso es consideración.
Y funciona en ambos sentidos. Yo también le pregunto a él.
Porque el matrimonio no es "hago lo que quiero y tú te aguantas".
El matrimonio es trabajo en equipo.
La verdad es que nunca se ha tratado de llevar la cuenta o de pedir permiso.
Se trata de elegir al otro en los pequeños detalles.
La consulta rápida.
El respeto.
El "¿estamos bien?" antes de comprometer tu tiempo en otro lugar.
Porque el respeto nunca es una jaula.
Es el pegamento.
Así que no, no es control.
No es permiso.
Es amor que piensa primero en la otra persona.
¿Y en esta casa?
Lo llamamos respeto.
❤️
Tomado de la red.