02/04/2026
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La paradoja de la "concientización":
¿Por qué tu marcha por el autismo me excluye?
¿Alguna vez te has detenido a pensar si el evento que organiza tu escuela, comunidad o institución para "apoyar" el autismo es, en realidad, un espacio donde una persona autista puede estar?
A menudo vemos marchas llenas de música estruendosa, globos y piezas de rompecabezas azules. Quizás a tu hijo le encanten los globos o no le moleste el ruido, y eso es válido porque el espectro es infinito. Pero aquí hay una reflexión necesaria sobre la incongruencia de estos eventos:
1. La Hiperacusia
Para muchas personas autistas, la hiperacusia hace que el sonido de un megáfono o la música alta se procese como dolor físico. Los globos no son solo "decoración"; generan una estática auditiva y un eco metálico que resulta insoportable, además de la ansiedad por la amenaza de una detonación. Si una marcha causa dolor o ansiedad a quien dice representar, ¿para quién es realmente ese evento?
2. El simbolismo que nos “fragmenta"
El uso del rompecabezas (puzzle) y el color azul carga con una historia de exclusión:
• La pieza faltante: El rompecabezas nació bajo la idea de que somos un "enigma" o que nos falta “algo”, para estar completos.
No somos un misterio; somos personas con una forma distinta de procesar el mundo.
• La visión externa: El azul se ha impuesto históricamente desde una visión médica que busca "curar" o "normalizar", ignorando nuestra identidad y autonomía.
3.El riesgo de la "adaptación selectiva"
Estamos logrando avances valiosos, como horarios silenciosos en comercios o funciones de cine distendidas, que demuestran que la accesibilidad sensorial es posible. Sin embargo, organizar una marcha ruidosa y llena de globos invalida estos logros.
Al hacerlo, enviamos un mensaje confuso: "Si pueden aguantar el ruido en la marcha, entonces la accesibilidad no es tan necesaria".
• Al ignorar las necesidades de los más sensibles, convertimos la inclusión en algo "opcional" y borramos la realidad de quienes sufren crisis por sobrecarga.
4. No es una fiesta, es un derecho.
La inclusión no se trata de que todos nos ajustemos a lo que le gusta a la mayoría. Se trata de diseñar espacios donde el que tiene más retos sensoriales también pueda participar. Si una persona autista tiene que quedarse fuera de "su" marcha porque los globos le generan una estática insoportable, la música le causa dolor físico, o los símbolos impuestos, como el azul o el rompecabezas, le resultan ofensivos por el historial de patologización que arrastran, entonces no es una marcha por el autismo; es un evento para personas neurotípicas que quieren hablar de autismo sin escucharnos.
Hoy hago una Invitación a la reflexión:
La próxima vez que organices o participes, en una marcha por el autismo, pregúntate:
• ¿Hay zonas de silencio?
• ¿Estamos usando símbolos que la comunidad autista ha rechazado (azul,puzzle) o símbolos de aceptación (rojo,oro,infinito)?
• ¿Estamos respetando la diversidad sensorial o solo estamos siguiendo un manual de marketing?
La verdadera comprensión empieza por no dejar a nadie fuera por sus necesidades sensoriales.
No se trata de lo que a la mayoría le parece "bonito", sino de lo que permite que todos, sin excepción, podamos participar con dignidad.
-Fátima Zavala