08/01/2026
Cuando una relación se convierte en tóxica y comienza a generar más malestar que bienestar, es normal que más temprano que tarde comencemos a preguntarnos si vale la pena seguir adelante. Entonces comenzaremos a valorar alternativas a esa relación que nos permitan sentirnos mejor.
Si vislumbramos una alternativa mejor a la situación actual, es más probable que rompamos la relación. En cambio, si solo vislumbramos opciones peores, es más probable que nos aferremos a esa relación, aunque sea insatisfactoria. De hecho, un estudio realizado en la Universidad de Ohio con más de 200 mujeres que mantenían relaciones abusivas reveló que quienes pensaban que no tenían muchas alternativas tenían más probabilidades de permanecer en una relación tóxica.
El problema es que la baja autoestima tiene tentáculos largos. La falta de amor hacia nosotros conduce a una visión pesimista que nos hará creer que no tenemos alternativas a la relación actual. Así nos aferramos a la toxicidad y caemos en un estado de indefensión aprendida que nos hace pensar que lo que tenemos - no importa cuán malo o insatisfactorio sea - es lo único a lo que podemos aspirar.