04/12/2025
Una fractura de ápice es un traumatismo dental grave que afecta a la raíz del diente, pudiendo tener un pronóstico favorable si se estabiliza correctamente. El tratamiento varía según la gravedad, pero puede incluir la inmovilización con una férula, la extracción del fragmento de la corona desplazada (si lo hay) y, en casos necesarios, intervenciones en la pulpa como la pulpotomía o pulpectomía, seguido de controles periódicos con radiografías.
Diagnóstico
Radiografía: Es fundamental una radiografía periapical u oclusal para evaluar la extensión de la fractura.
Pruebas de sensibilidad pulpar: Pueden ser positivas o negativas.
Evaluación de la oclusión: Se verifica si hay alteración en la mordida debido al desplazamiento.
Tratamiento
Estabilización: Si la fractura involucra la raíz y/o el hueso alveolar, es necesario inmovilizar el diente con una férula flexible durante aproximadamente dos semanas.
Tratamiento de la pulpa:
Pulpotomía o pulpectomía: Se pueden requerir en dientes permanentes para tratar la pulpa expuesta y salvar el diente.
Tratamiento conservador: En algunos casos, se puede optar por tratamientos como el recubrimiento pulpar con hidróxido de calcio o MTA.
Manejo de fragmentos: Si hay un fragmento coronal desplazado, se extrae la porción afectada y se deja el fragmento radicular para que sea reabsorbido fisiológicamente.
Antibióticos y manejo del dolor: Se pueden prescribir antibióticos y analgésicos, según la indicación del profesional.