29/12/2025
Han pasado 11 años desde que inicié mi camino como nutriólogo.
Y no han sido años lineales, han sido años de búsqueda, de dudas, de miedo, de volver a empezar.
He pasado por etapas donde dudé de mí, de mi capacidad, de si esto realmente era lo mío.
Me fui, probé otras rutas, otros trabajos, otras vidas…
y la vida, con una claridad que hoy agradezco, siempre me trajo de regreso a lo mismo:
acompañar personas a sanar su relación con su cuerpo y con la comida.
No ha sido un camino cómodo.
Ha sido uno de constancia cuando no había aplausos, cuando el consultorio estaba vacío, de seguir estudiando cuando nadie lo veía y de creer cuando las cuentas no cuadraban.
He tenido aciertos.
He tenido errores.
He tenido pacientes que cambiaron su vida…
y otros que me enseñaron más de lo que cualquier libro pudo.
Hoy, al ver estas fotos, no veo solo paredes o escritorios.
Veo versiones mías que no se rindieron.
Veo horas de escucha, de empatía, de ciencia aplicada con humanidad.
Veo a alguien que, a pesar de dudar, nunca dejó de intentarlo.
Esto no es solo un consultorio.
Es un símbolo de resistencia.
De vocación.
De creer que la nutrición no es castigo, sino una herramienta para vivir mejor.
Gracias a cada persona que ha confiado en mí en estos 11 años.