19/01/2026
Un narcisista sí es capaz de dejar a su propio hijo sin lo básico.
No por pobreza.
No por falta de opciones.
Sino por su prioridad.
Para un narcisista, cubrir necesidades no es responsabilidad:
es moneda de control.
Lo básico —comida, cuidado, presencia, estabilidad—
solo se entrega si sirve a su imagen, a su comodidad
o a su sensación de poder.
Por eso ocurre lo impensable:
– puede gastar en sí mismo y negar lo esencial al hijo
– puede mostrarse “buen padre/madre” frente a otros, pero fallar en privado
– puede justificar el abandono como “disciplina”, “enseñanza” o “carácter fuerte”
El niño no es visto como alguien a proteger,
sino como alguien que debe adaptarse.
En la lógica narcisista, el/ella no tiene ningun deber.
Genera derecho:
derecho a exigir, a castigar, a retirar lo básico cuando algo no le gusta.
El impacto para los hijos es profundo:
– niños que aprenden a no pedir
– niños que normalizan la carencia
– niños que creen que merecen poco
Y ese daño no siempre se ve…
pero se arrastra toda la vida.
Nombrar esto incomoda, pero libera:
no fue “mala racha”,
no fue “exceso de carácter”,
fue negligencia emocional y material.
Un adulto que priva a un niño de lo básico
no está educando.
Está ejerciendo poder.
Si estás criando con alguien así, o si ya te fuiste pero todavía cargas con la culpa y el miedo por tus hijos, quiero que escuches esto con claridad: no estás exagerando, no estás siendo conflictiva, estás protegiendo.
Sanarte tú es el primer acto de protección, para tus hijos.
Cuando tú recuperas tu voz, pones límites tecuperas tu claridad, rompes el ciclo que él quiere repetir.
Contruye una vida más segura y digna para ti y para tus hijos.
Elegirte también es enseñarles que el amor no se mendiga.
Y eso… ya es romper el ciclo…