08/01/2026
¡Carlos, hermano querido!
Hoy celebramos contigo un año completo de abstinencia.
365 días en los que dijiste “solo por hoy” y lo cumpliste, uno tras otro, aunque muchas veces solo tuvieras fuerzas para 24 horas.
Mírate: llegaste hecho pedazos y hoy estás aquí, de pie, entero, con la cabeza en alto y el corazón lleno.
Un año sin un trago, pero con miles de abrazos, de “sigue viniendo”, de cafés servidos y de sillas acomodadas.
Hoy tu mamá te mira con lágrimas de orgullo, no de miedo.
Tus abuelos, que tanto rezaron por ti, hoy rezan de agradecimiento.
Tu hermano te ve como ejemplo, no como preocupación.
Tu esposa recuperó al hombre del que se enamoró.
Y tu hijo… tu hijo tiene un papá presente, sobrio y fuerte, alguien a quien podrá admirar toda la vida.
Gracias por cada vez que levantaste la mano, por cada servicio que hiciste, por cada “yo también” que regalaste a un nuevo.
Este año es la prueba viva de que los milagros pasan en estas sillas cuando un alcohólico decide vivir los Doce Pasos de verdad.
Un año sobrio es un año de vida rescatada, de familia reconstruida y de esperanza multiplicada.
Te queremos, te admiramos y estamos infinitamente orgullosos de ti.
¡Felicidades, Carlos!
Aquí estaremos para celebrar los muchos años que vienen, porque tú ya lo estás haciendo posible.
Un abrazo enorme de toda tu familia y de toda tu familia de Alcohólicos Anónimos. ❤️