13/02/2026
Dormir poco perjudica la perdida de peso.
El sueño de los mamíferos está estrechamente integrado con la regulación del balance energético y la supervivencia metabólica del organismo (1). En comparación con los efectos catabólicos robustos de la deprivación de sueño en roedores (2, 3), el aumento del gasto energético en humanos privados de sueño es mucho menor (4, 5). No obstante, datos emergentes sugieren que la falta de sueño suficiente puede modificar la respuesta neuroendocrina humana a la ingesta reducida de alimentos y tener un impacto adverso en los efectos metabólicos de la restricción calórica. Estudios en voluntarios que dormían pocas o muchas horas muestran que la reducción del sueño se acompañó de aumento del hambre, mayores concentraciones circulantes de la hormona orexígena grelina y concentraciones reducidas de la hormona anorexígena leptina cuando su ingesta calórica durante el período de prueba se restringió a ~20 kcal/kg/día (infusión intravenosa de glucosa de 5 g/kg/24 h) (6), pero no cuando estaban en balance energético positivo (5, 7).
Hoy en día, muchas personas tienen sobrepeso u obesidad, y la pérdida de peso inducida por dieta es una estrategia ampliamente utilizada para reducir los riesgos para la salud asociados a la adiposidad excesiva. Sin embargo, los cambios neuroendocrinos asociados a la reducción del sueño en presencia de restricción calórica (6) plantean la posibilidad de que la falta de sueño suficiente pueda comprometer la eficacia de las intervenciones dietéticas comúnmente utilizadas en estas personas. Por ejemplo, mayores concentraciones de grelina pueden facilitar la retención de grasa (8–10) y el aumento del hambre podría comprometer el cumplimiento de la restricción calórica. Este estudio probó la hipótesis de que la restricción recurrente de la hora de acostarse puede atenuar el efecto de una dieta hipocalórica sobre la adiposidad excesiva, aumentar el hambre subjetivo y modificar las concentraciones séricas de leptina y grelina acilada en 24 horas en personas con sobrepeso. Dado que la pérdida de sueño puede afectar múltiples señales neuroendocrinas involucradas en el control de la utilización de sustratos, también examinamos los cambios en las concentraciones circulantes de cortisol, epinefrina, norepinefrina, hormonas tiroideas y hormona del crecimiento.
Artículo completo
https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC2951287/?fbclid=IwdGRzaAP7IxNjbGNrA_siTmV4dG4DYWVtAjExAHNydGMGYXBwX2lkDDM1MDY4NTUzMTcyOAABHp2yNnkPM68n7IU5aSbN_-0h6tio4oCc3jj5kDV55oeVqeJkPbg7OwVBXW7Y_aem_ViFEOHiGuM4qML64487neA&sfnsn=scwspmo