09/12/2025
“Poner a eructar al bebé”
Aunque hoy es una práctica casi automática, enseñada de generación en generación, el famoso “ponlo a eructar” no nació de la medicina moderna, sino de la historia social, las condiciones de alimentación infantil y la cultura familiar de nuestro país y de toda Latinoamérica.
Antes de los sistemas de salud modernos y antes del acceso generalizado a información sobre lactancia, en México y en muchos países latinoamericanos la maternidad estaba marcada por:
•trabajo agrícola y doméstico muy demandante,
•poca posibilidad de amamantar libremente,
•la figura frecuente de la “nodriza”,
•uso de sucedáneos caseros cuando no se podía amamantar.
Se usaban mezclas como:leche de vaca hervida, agua,harina,féculas,pan remojado,e incluso “atoles” muy líquidos.
Todas estas preparaciones generaba muchísimo aire en el estómago del bebé.
De ahí surgió la necesidad de “sacarle el aire”.
Desde finales del siglo XIX y hasta buena parte del siglo XX, en México se usaban:
-biberones de vidrio con tetinas rígidas,
-materiales que dejaban entrar mucho aire,
-posiciones de alimentación poco ergonómicas,
-limpieza limitada por falta de agua potable en muchas zonas.
Los bebés tragaban aire constantemente.
Los cólicos, regurgitaciones y distensión eran muy comunes.
En ese contexto, sí tenía lógica insistir en un eructo.
México adoptó la fórmula infantil industrial muy pronto. Las campañas publicitarias eran masivas.
Muchas mujeres creyeron que la fórmula era “superior” a la leche materna.
Pero las fórmulas tempranas: eran más espesas, generaban más residuo, favorecían aerofagia, se preparaban con biberones poco seguros.
Esto reforzó la idea de que el eructo era obligatorio.
En México, la crianza se transmite más por tradición que por evidencia científica.
Los consejos de la tía o la comadre suelen ser la “fuente oficial”.
Y durante décadas repitieron:
•“Si no eructa, se va a empachar.”
•“Si no eructa, se ahoga.”
•“Si no eructa, se le sube el aire.”
•“Si no eructa, le duele la panza.”
Así, el eructo se volvió casi un ritual protector.
Muchos bebés después de comer: hacen ruidos, se arquean, se mueven, sacan aire por arriba y por abajo.
Eso es maduración gastrointestinal normal, pero durante décadas se interpretó como: “no lo hiciste eructar bien”.
Eso llevó a cargar, palmear y mover de más… cuando en realidad el eructo no es obligatorio.
Los estudios actuales muestran que no todos los bebés necesitan eructar, especialmente los que: toman pecho exclusivo, succionan bien, tienen buen sello, comen en posición adecuada.
El eructo NO previene: cólico, reflujo, vómito, gas, llanto.
Solo es útil si el bebé tragó aire, pero no es una norma universal.
El mito nació porque antes los bebés sí tragaban muchísimo aire por cómo se les alimentaba.
Hoy, con lactancia materna adecuada, biberones modernos y mejor técnica, no es obligatorio eructar a todos los bebés, ni pasa nada si no lo hacen.
Tranquilos.
Si tu bebé no eructa, no le va a pasar nada.
El único que está a punto de tronar… es el mito.
Feliz Lunes.
Con información del doctor García Elizondo, médico pediatra. Y con la que estoy muy de acuerdo. Incluso poner " a repetir al bebé", puede causar reflujo mecánico y con ello el abandono de la lactancia materna por créer que es un reflujo producido por esta.