12/12/2025
El chupón es uno de los temas que más confunden a mamás y papás, porque escuchan recomendaciones completamente opuestas… y la realidad es que ni es el villano que muchos pintan, ni es algo que deba usarse sin criterio. La recomendación más aceptada, basada en evidencia, es esperar a que la lactancia esté bien establecida, alrededor de las 3 a 4 semanas de vida. Esto significa que el bebé ya se prende bien al pecho, que existe una ganancia de peso adecuada y que la mamá tiene una producción de leche estable. Antes de ese momento, introducir el chupón puede interferir con el establecimiento de la lactancia, porque la succión del chupón no es igual a la del pecho y puede provocar confusión de succión, menor tiempo de estimulación del pecho y, de forma indirecta, disminución en la producción de leche.
Ahora, eso no significa que el chupón sea malo. Bien usado puede tener beneficios: puede ayudar a calmar al bebé en algunos momentos, disminuye el riesgo de muerte súbita del lactante cuando se utiliza únicamente para dormir y puede funcionar como una herramienta de autorregulación. Por eso, el momento adecuado para introducirlo es después del primer mes de vida, cuando la lactancia ya esté establecida, utilizándolo solo para dormir o en momentos puntuales de consuelo, sin sustituir nunca tomas de pecho o biberón. Y si deciden usar chupón, lo más recomendable es elegir uno de una sola pieza de silicona, con p***n anatómico o simétrico, del tamaño adecuado para la edad y libre de BPA, evitando chupones con partes desmontables o muy rígidos que puedan deformar la mordida.
Para usarlo sin problemas es importante no ofrecerlo para retrasar comidas, no forzarlo si el bebé no lo quiere y evitar tenerlo en la boca durante todo el día. Lo ideal es limitar su uso a los momentos de sueño o consuelo específico, mantenerlo limpio y cambiarlo periódicamente.
En cuanto a cuándo retirarlo, lo recomendable es comenzar a hacerlo de manera gradual entre los 12 y 24 meses para prevenir problemas de mordida, alteraciones en el desarrollo del lenguaje o dependencia emocional.
Muchos papás llegan a la consulta preguntando con angustia: “Doctor, ¿le doy chupón o no?”. Y la respuesta casi siempre es la misma: el chupón no es el problema, el problema es usarlo sin entender para qué es. No reemplaza brazos, no sustituye alimento y no es una obligación. Es solamente una herramienta más, ni mágica ni prohibida, que puede usarse con tranquilidad cuando se hace en el momento correcto y con sentido común.