17/03/2026
Hoy te escribo desde un lugar distinto… no desde la herida, sino desde la comprensión.
Hubo un tiempo en el que te esperé, en el que imaginé caminos donde tú y yo sí coincidíamos, donde lo que sentía tenía un lugar claro. Y no me arrepiento… porque en ese momento era lo que mi corazón sabía hacer: amar con todo.
Pero hoy entiendo algo que antes no podía ver.
Entiendo que no todo lo que se siente profundo está hecho para quedarse.
Y que aferrarme a lo que no avanzaba, también era una forma de dejarme a mí en pausa.
No te escribo para reclamar, ni para pedir respuestas.
Te escribo para cerrar con respeto… y con cariño.
Porque sí, hubo algo real.
Pero también hubo silencios, dudas y caminos que nunca se encontraron del todo.
Hoy elijo soltar… no desde el enojo, sino desde el amor propio.
Elijo dejar de mirar hacia atrás con esperanza, para poder mirar hacia adelante con apertura.
Te agradezco lo que fue, lo que me enseñó, y lo que despertó en mí.
Pero también me elijo a mí… a mi paz, a mi claridad, a lo que sí puede construirse de verdad.
Y eso… ya no depende de ti.
Con cariño,
alguien que ya está aprendiendo a caminar hacia sí misma.