30/08/2019
Hay tanta gente adulta con este problema que no esta diagnosticada y vive una vida difícil
"SER DIAGNOSTICADO CON AUTISMO ES LO MEJOR QUE ME PASÓ"
Las estadísticas construyen un estereotipo de alguien que sufre de la condición con la que vivo, el autismo. Hablan de un individuo vulnerable, nerd y tímido que necesita atención constante, que acumula una lista de características personales indeseables. Pero mi experiencia muestra que el autismo puede ser positivo.
Desde muy joven, mi madre notó algunas peculiaridades en mi comportamiento y a los dos años me diagnosticaron el síndrome de Asperger. Mi desarrollo no fue 'neurotípico'. Entonces, y ahora, mi madre a menudo me recordaba que me olvido de hacer contacto visual con las personas; una característica considerada un retraso en el desarrollo indicativo de autismo.
Me acuerdo de mi primer día en la guardería. Fue una experiencia aterradora y caótica. Más tarde, en la escuela primaria, era un niño pequeño en el patio recostado en el banco hablando con los asistentes mientras otros jugaban.
Para cuando ingresé a la secundaria, había desarrollado una profunda aversión al sonido de las campanas que se usaban en esa época, que chirriaban en mis oídos como primates. Me dejaron fuera de los grupos sociales por ser torpe y generar incomodidad, y luché por interactuar con mis compañeros.
El punto más bajo se produjo durante un viaje de estudios a Francia, cuando un grupo de matones me robaron la ropa, la pusieron bajo la ducha fría y la devolvieron a mi maleta. El incidente me llenó de furia, lo que me llevó a hacer un agujero en la pared del albergue.
Desearía haber podido entender mucho antes con qué estaba creciendo, pero cuando mi madre me lo explicó por primera vez fue difícil reconstruir lo que significa estar en el espectro autista. A medida que maduré, comencé a darme cuenta de cómo mi condición me sirvió como una reivindicación. El autismo me da un propósito. Lo utilizo para mi ventaja.
Como muchos con esta condición, veo, escucho y experimento el mundo de manera diferente. Si bien no existe una "cura", con el apoyo adecuado, hasta ahora tuve una vida plena y activa gracias a mi pasión por la escritura. Como estudiante, aprendí que la palabra escrita me permitía comunicarme de una manera que no siempre podía hacerlo a través del habla. En 2017, gané un premio en una competencia que destaca a las escuelas secundarias que producen periódicos, revistas, podcasts o sitios web. Hoy estudio política en la Universidad de Kent y edito su periódico estudiantil.
Sabía que el periodismo era la carrera que quería seguir. Además, uno de los síntomas que tengo es que soy un obsesivo, y soy bueno para enfocarme en un tema en particular durante un largo período de tiempo. Es un talento idiosincrásico que me permite profundizar en los temas.
De acuerdo, estar en el espectro tiene sus obstáculos, sobre todo en escenarios de alta tensión, que tuve que combatir para sentirme cómodo al relacionarme con otros para llegar a los "hechos". Realizar una entrevista continúa siendo una tarea onerosa que trae consigo un emocionante torbellino de emociones.
Por experiencia personal, los compromisos más difíciles no involucran caras famosas, sino el público en general cuando salgo a buscar testimonios. Hablar con ellos requiere construir nuevas relaciones con extraños. Antes nadie entendía por qué no podía hacerles frente: por qué parecía tonto y anormal, sin tener nunca las palabras para explicar los extraños sentimientos que nadie más parecía experimentar. Yo tampoco. Hoy sé que nunca debería haber tratado de "encajar", sino abrazar mi condición como lo hago ahora. Esto me ayudó a hacer más amigos, a construir una mejor relación con mi familia, a leer más. Y me dio una nueva dirección para ayudar a otros a verse más claramente.
Me alegro de mi condición y de que pude aprovechar mis luchas pasadas. Ser diagnosticado con autismo es lo mejor que me pasó. No soy un "normal roto" como muchos creen. Somos personas extraordinarias capaces de cosas extraordinarias.
*Bill Bowkett es editor de InQuire, el periódico estudiantil de la Universidad de Kent, en Reino Unido. Este es un fragmento de su artículo debut en The Telegraph; en Twitter es
Fuente: https://bit.ly/2MIWVVM