12/02/2026
Dentro de la psicoterapia, algo muy similar ocurre cuando tocamos una herida sensible del paciente.
Justo en el punto donde podría comenzar el cambio… aparece la resistencia.
El cambio duele porque implica soltar una identidad, incluso cuando esa identidad está construida sobre una herida.
Pero la resistencia no es terquedad. Es protección.
Cuando el paciente se defiende, minimiza, intelectualiza o evita, muchas veces está cuidando una herida antigua: abandono, rechazo, humillación, insuficiencia.
En terapia, el momento de mayor resistencia suele ser el umbral del cambio; pero solo si ambos paciente y terapeuta pueden tolerar el contacto con la herida sin huir de ella.