29/12/2025
"Para regular, hay que saber escuchar con el alma"🫱🏽🫲🏻✨
Los procesos de regulación no son rígidos ni lineales; son flexibles, dinámicos y se ajustan a cada niño y a cada contexto.
La regulación no solo ocurre en momentos de crisis o desbordes: también puede vivirse de manera divertida, creativa y significativa, porque cuando un niño disfruta, conecta y se siente seguro, su sistema nervioso se organiza con mayor facilidad.
Esto significa que en lugar de usar siempre las mismas estrategias (respirar, apretar pelotas, espacio multisensorial), podemos adaptar los ejes temáticos a lo que es relevante para los niños: un evento especial, una celebración, un cambio en la rutina, un interés personal como dinosaurs, fútbol, princesas, (en esta ocasión es la intensidad de la luz, la musica, el uso de peluches y las burbujas), etc. Al hacerlo, la regulación se vuelve más cercana, motivante y eficaz.
Un elemento clave es conocer las NECESIDADES de cada niño y elegir el momento oportuno. La regulación no funciona igual para todos ni en cualquier minuto. Hay que observar señales corporales, emocionales у conductuales para detectar cuándo intervenir y con qué intensidad.
Además, regular también es ANTICIPAR: preparar al niño antes de que ocurra un momento desafiante, organizar el ambiente, adelantar ideas, practicar habilidades en calma, y prever apoyos. La anticipación baja la incertidumbre, fortalece la seguridad interna y reduce la probabilidad de desregulación.