26/01/2026
La dislipidemia aterogénica es una consecuencia directa de la resistencia a la insulina no tratada.
No solo afecta la glucosa: altera los lípidos, elevando triglicéridos, disminuyendo el colesterol HDL y aumentando partículas de LDL más aterogénicas, lo que incrementa de forma silenciosa el riesgo cardiovascular.
En este video explicamos cómo la resistencia a la insulina impacta el metabolismo de las grasas y cómo un manejo integral —alimentación, ejercicio y tratamientos médicos como los agonistas GLP-1— puede mejorar tanto el control metabólico como la salud del corazón.
La obesidad y la diabetes no son solo un problema de azúcar, son una enfermedad cardiometabólica.