25/03/2026
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¿Sabías que el cuerpo no siempre alcanza su máximo de estrés en el momento…
sino después?
Hoy sabemos, desde la psicología del trauma —como lo explica Peter Levine—
que el cuerpo no procesa mientras está sosteniendo,
sino cuando por fin puede soltar.
Por eso, después de momentos intensos,
de exigencia o de sostener demasiado,
es cuando el cuerpo “afloja”
y todo empieza a sentir:
cansancio,
emoción,
vacío,
necesidad de parar.
Y esto se alinea profundamente con los ciclos naturales.
Durante el invierno, el cuerpo se recoge.
Se contrae.
Procesa hacia adentro.
Guardamos,
aguantamos,
sostenemos más de lo que sentimos.
Pero cuando llega la primavera…
el cuerpo se abre.
Y con esa apertura,
todo lo que no se liberó…
empieza a salir.
No es casualidad que en esta temporada sintamos
más movimiento interno,
más sensibilidad,
más necesidad de cambio.
Es el cuerpo pidiendo espacio para soltar.
Pero aquí está lo importante:
el cuerpo no siempre puede hacerlo solo.
Porque lo que se acumuló no es solo físico.
Es emocional.
Es nervioso.
Es energía sostenida.
Por eso acompañar el cuerpo importa.
A través del tacto,
del rebozo,
de la regulación del sistema nervioso,
de la liberación corporal,
del descanso…
y también del placer.
Porque cuando el cuerpo se siente sostenido,
puede soltar.
Y cuando suelta…
entonces sí, puede florecer.
🌿✨
Si esto te resonó,
probablemente tu cuerpo ya te está pidiendo sostén 🤍
🍃Escríbeme y pide: regulación del sistema nervioso con liberación corporal 🌿