08/12/2025
Iniciar TRH en perimenopausia o menopausia temprana no es una decisión “oportuna”; es una intervención con efectos protectores medibles y clínicamente significativos. 🧬🔥
Los datos son claros: cuando la TRH se inicia dentro de los primeros 10 años desde la menopausia o antes de los 60 años, el riesgo cardiovascular se reduce entre 30–48% (Manson et al., 2013). Este patrón —el famoso “timing hypothesis”— ha sido reproducido en múltiples cohortes y ensayos clínicos.
Iniciar tarde cambia la ecuación; iniciar temprano la transforma.
En mujeres perimenopáusicas, la TRH mejora la función endotelial entre 25–30%, optimiza flujo sanguíneo y reduce rigidez arterial (Moreau et al., 2012), mientras que el estradiol disminuye la progresión de placa subclínica hasta un 50% cuando se administra en la ventana temprana (Hodis et al., 2016).
Esto no es cosmético. Es cardiovascular, neurológico y metabólico.
Los beneficios también alcanzan el cerebro: reducción de deterioro cognitivo temprano, mejor perfusión cerebral y modulación inflamatoria neuroprotectora (Mosconi et al., 2021).
Si la ventana se pierde, la curva de protección también lo hace.
La pregunta que incomoda es ésta:
¿Estás iniciando terapia en el momento en que realmente protege… o cuando ya sólo trata los daños acumulados? ⚡