06/10/2025
🧠🍃
Con permiso de mi paciente, me atrevo a compartir algo que escribió para ella, y termino tocando a personas que no imaginaba que necesitan leer algo así...
📸 Primera foto.
Hace 2 años, 4 meses y 7 días.
20 kilos menos.
Plena, completa, imparable, feliz.
📸 Segunda foto.
Apagada, sobreviviendo un día a la vez, sin brillo, con ganas de rendirse más veces de las que quisiera admitir.
La de la primera foto jamás habría imaginado lo que venía.
Y la de hoy jamás habría imaginado que podría resistir tanto.
Estos años han sido un nado a contracorriente: decisiones difíciles, momentos caóticos, situaciones dolorosas que me rompieron en pedazos. Volver a Las Estacas y encontrarme con esa versión de mí fue brutal… porque me extraño tanto.
Daría lo que fuera por quedarme en ese instante, en esa temporada, sin moverme.
Pero la vida no se detiene, y yo tampoco.
Hoy, mientras nadaba en la oscuridad de un río desconocido, me di cuenta: esto es mi depresión.
Nadar a oscuras es vivir con depresión.
No ves el fondo, no ves la orilla, no sabes si vas en la dirección correcta.
Sientes que te ahogas, que no puedes respirar, que te pierdes entre cuerpos, obstáculos y caos.
Y, aun así, hay pequeñas luces.
En el río eran lamparitas LED; en mi vida son mi mamá diciéndome “Tú puedes hija”, mi hermano recordándome mi valor, un amigo invitándome a salir de mi cabeza, mi prima admirando mi valentía, mi psicóloga confiando en que puedo estar mejor.
Esas luces me guían cuando todo está oscuro.
Pero, sobre todo, está esa voz dentro de mí que me grita:
“¡Aguanta! No sé cómo vamos a salir de esto, pero vamos a salir. No te pares. La meta está cerca”.
El nado nocturno fue mi competencia conmigo misma.
Cada brazada era un recordatorio: respira, calma la mente, escucha, sigue, un día a la vez.
No se trataba de llegar primero, sino de atreverse.
De seguir nadando aunque todo grite que te detengas.
Hoy recibí mi primera medalla. Nunca había ganado nada.
Pero esta medalla no es por nadar: es por atreverme a no rendirme.
Por levantarme cada día y volverlo a intentar.
Es mi recordatorio de que volveré.
Con mis piezas juntas, reparadas, listas para seguir.¿A dónde? No lo sé.