18/02/2026
𝗟𝗔 𝗛𝗜𝗦𝗧𝗢𝗥𝗜𝗔 𝗗𝗘𝗟 “𝗕𝗥𝗨𝗝𝗢 𝗗𝗘 𝗗𝗭𝗜𝗨𝗖𝗛𝗘́” 𝗬 𝗘𝗟 𝗗𝗜́𝗔 𝗘𝗡 𝗤𝗨𝗘 𝗘𝗟 𝗗𝗜𝗡𝗘𝗥𝗢 𝗗𝗘𝗝𝗢́ 𝗗𝗘 𝗖𝗜𝗥𝗖𝗨𝗟𝗔𝗥 𝗘𝗡 𝗘𝗦𝗧𝗘 𝗣𝗨𝗘𝗕𝗟𝗢 𝗗𝗘𝗟 𝗦𝗨𝗥 𝗗𝗘 𝗤𝗨𝗜𝗡𝗧𝗔𝗡𝗔 𝗥𝗢𝗢.
-𝘋𝘰𝘯 𝘑𝘰𝘳𝘨𝘦 𝘎𝘰́𝘮𝘦𝘻 𝘓𝘦𝘴𝘭𝘪𝘦 𝘈𝘵𝘳𝘢𝘫𝘰 𝘝𝘪𝘴𝘪𝘵𝘢𝘯𝘵𝘦𝘴 𝘥𝘦 𝘛𝘰𝘥𝘰 𝘦𝘭 𝘗𝘢𝘪́𝘴 𝘺 𝘛𝘳𝘢𝘯𝘴𝘧𝘰𝘳𝘮𝘰́ 𝘭𝘢 𝘌𝘤𝘰𝘯𝘰𝘮𝘪́𝘢 𝘓𝘰𝘤𝘢𝘭 𝘤𝘰𝘯 𝘴𝘶 𝘍𝘢𝘮𝘢 𝘥𝘦 𝘊𝘶𝘳𝘢𝘯𝘥𝘦𝘳𝘰.
-𝘛𝘳𝘢𝘴 𝘴𝘶 𝘔𝘶𝘦𝘳𝘵𝘦, 𝘏𝘢𝘣𝘪𝘵𝘢𝘯𝘵𝘦𝘴 𝘈𝘴𝘦𝘨𝘶𝘳𝘢𝘯 𝘲𝘶𝘦 𝘋𝘻𝘪𝘶𝘤𝘩𝘦́ 𝘕𝘶𝘯𝘤𝘢 𝘝𝘰𝘭𝘷𝘪𝘰́ 𝘢 𝘙𝘦𝘤𝘶𝘱𝘦𝘳𝘢𝘳 𝘦𝘭 𝘔𝘰𝘷𝘪𝘮𝘪𝘦𝘯𝘵𝘰 𝘺 𝘭𝘢 𝘗𝘳𝘰𝘴𝘱𝘦𝘳𝘪𝘥𝘢𝘥 𝘥𝘦 𝘈𝘲𝘶𝘦𝘭𝘭𝘰𝘴 𝘈𝘯̃𝘰𝘴.
Hubo un tiempo en que Dziuché no dormía. El parque estaba lleno, los autobuses llegaban cargados de gente y las tiendas abrían hasta tarde porque el dinero circulaba como río en temporada de lluvias. Hoy, en cambio, el silencio pesa. Y muchos señalan un momento exacto en que todo cambió: la muerte de don Jorge Gómez Leslie, conocido como el “Brujo de Dziuché”.
Paulino Pech lo recuerda con una mezcla de orgullo y nostalgia. “Había muchísima gente. Venían hasta tres o cuatro autobuses diarios. Se llenaba el parque esperando turno”, relata. Don Jorge comenzó a curar después de establecerse en la comunidad, impulsado —según cuentan— por su relación con una joven del lugar. Con el tiempo, su fama cruzó fronteras estatales.
Curaba “maldad”, enfermedades que la medicina tradicional no siempre explica. “No cobraba como otros. La gente venía porque se estaba curando bien”, afirma Paulino. Lo describe como un hombre alto, moreno, de presencia fuerte. En los días de mayor auge, visitantes llegaban incluso desde el centro del país. Dziuché se convirtió en punto de referencia para quienes buscaban alivio espiritual y físico.
El impacto fue también económico. Don Jorge llegó a tener varias tiendas en la comunidad, un hotel y negocios en Felipe Carrillo Puerto. “Mucha gente se hizo de dinero gracias a todo lo que se movía aquí”, recuerda Paulino. Comerciantes, transportistas y familias completas encontraron sustento en ese flujo constante de visitantes.
Tras su fallecimiento, la actividad disminuyó de forma drástica. “No ha vuelto a haber uno como él”, sentencia. Aunque aún existen curanderos en la comunidad —algunos formados junto al propio Jorge Gómez Leslie—, el movimiento ya no es el mismo. La tumba del llamado “Brujo” permanece como recordatorio de una etapa que muchos consideran irrepetible.
Dziuché, dicen sus habitantes, fue próspero en aquellos años. Hoy permanece en una calma que para algunos es estancamiento. La figura de don Jorge Gómez Leslie sigue viva en la memoria colectiva, como símbolo de un tiempo en que fe, tradición y economía caminaron de la mano en este poblado del sur de Quintana Roo.
Fuente: Periódico Diario Cambio 22