22/12/2025
Nació 🪶🔥Me detuve al borde de la carretera para apreciar el amanecer, mientras se funde con el cielo, y el aire se cargó de una tensión divina. No presenciaba un amanecer común, sino el estallido de una guerra que sostiene al universo. Vi a la tierra, la gran , dar a luz a su hijo más feroz justo en el corazón del solsticio de invierno. Huitzilopochtli emergió no como un infante, sino como un guerrero total, blandiendo a la , esa serpiente de fuego que rasga el velo de lo imposible.
Ante mis ojos, los primeros rayos se convirtieron en lanzas de turquesa. Vi cómo la luna, la orgullosa , era desmembrada por la luz y obligada a rodar por las laderas del firmamento, mientras sus hermanos, las estrellas, los Centzon Huitznáhuac, huían despavoridos para esconderse detrás del horizonte. Era una danza de fuego y resiliencia: el sol del alba naciendo para vencer a las tinieblas y asegurar que el caos no devorara nuestra existencia.
Me sentí pequeño, una brizna ante la magnitud de esta lucha cósmica. Para los , el cielo no era un paisaje, sino un campo de batalla donde su dios luchaba cada día para brindarnos el calor y la fuerza para no rendirnos. Su voz interna, la de la voluntad inquebrantable, resonaba en el resplandor de la aurora.
Al ver cómo la luz salvaba a la madre tierra de la oscuridad, una pregunta me perforó el pecho: ¿Acaso nosotros, en nuestra prisa moderna, hemos olvidado que cada amanecer no es una rutina, sino el milagro de una victoria heroica que nos invita a despertar nuestro propio fuego interno para enfrentar nuestras propias sombras?