04/05/2026
Entre esta foto con los elefantes y yo, hay mucho más que un paseo bonito.
Hace unos meses una fractura me obligó a parar de golpe. No solo mi cuerpo se detuvo, también mi ritmo, mis planes y hasta mi forma de entenderme a mí misma. Hubo días de paciencia forzada, de frustración silenciosa y de aprender a estar conmigo incluso cuando no me gustaba lo que veía o sentía.
Hoy miro esta imagen y me doy cuenta de algo: no salí del “túnel” de un día para otro. Fue un proceso lento, hecho de pequeños avances, de decisiones internas, de aprender a confiar otra vez en mi cuerpo y en la vida.
Salir con mi familia, caminar, reír… cosas simples que antes parecían normales, hoy tienen otro significado. Más profundo. Más consciente.
No soy la misma de antes, y creo que está bien así. Me sostengo en lo que importa: mi familia, el amor, el trabajo personal y la terapia, que también ha sido parte importante de este proceso de reconstrucción interna.
Porque sí… la terapia no es solo una herramienta, es un estilo de vida. Y como psicóloga también lo vivo así: también atravieso crisis, también busco apoyo, también me reconstruyo.