03/01/2019
Vivimos una realidad compartida, en la cual tu percepción y tus creencias definen tu vida. Es una realidad virtual individual, en el que cada quien a partir de una toma de conciencia y de un “darse cuenta” al mirar hacia adentro, descubre que tiene TODO lo que necesita para hacer frente a los desafíos que presenta la vida.
En nosotros está el que esa realidad compartida sea mejor para todos. Fomentemos ejemplos de amor y respeto hacia nosotros mismos, a nuestros semejantes, a nuestro entorno y todo lo que ello conlleve.
Todos en algún momento de la vida vivimos experiencias de todo tipo, felices y dolorosas, agradables y desagradables, nadie escapa.
Es necesario actuar con diligencia y saber que toda experiencia lleva consigo una lección.
Debemos tener siempre presente que todos somos iguales,que no existe la clase social, que nadie es más ni menos que otro, en realidad esas son creencias que nos han sido implantadas al igual que otras formas de expresión de intolerancia y/o miedo a lo desconocido y a lo diferente. El racismo, por ejemplo, es producto de una programación arcaica y nada funcional.
Hay más gente despertando del trance en el cual somos controlados por el parásito mental que nos ha manejado algún tiempo de nuestra vida, hasta que tomamos conciencia y decidimos actuar.
Por lo general solemos tener poca tolerancia con la gente, en cuánto alguien cae o comete un error, no tardamos en señalar y castigar.
Sé que hay mucha gente buena en todos lados, seguro conoces a una, todos conocemos a alguien que nos empuja a ser mejor día con día, tanto mental, física y espiritualmente, a ellos son a los que hay que conocer, a ellos se debe imitar.
Tu tienes el poder de ser mejor día con día, cuestiona tus creencias, muy probablemente son ellas las que no te dejan avanzar.