14/01/2026
El enojo es una respuesta natural que TODOS sentimos y que también merece espacio y acompañamiento. Y aunque frases como “el que se enoja, pierde” suelen decirse con buena intención, pueden enviar un mensaje confuso a los niños, haciéndoles creer que sentir enojo está mal.
Pero reprimir las emociones no las desaparece, solo las guarda... y acumularlas puede provocar que en algún momento salgan de forma descontrolada. En cambio, cuando un niño aprende que su enojo es válido, puede aprender a gestionarlo.
Evita corregir la emoción, no le digas "no te enojes" o "¿pero por qué te enojas?". Mejor acompáñalo, puede ser en silencio, con tu presencia tranquila, guiándolo con técnicas de respiración o ayudándole a poner en palabras lo que siente. Así le estás enseñando algo valiosísimo: inteligencia emocional.