08/03/2026
🟣Día Internacional de las Mujeres🟣
Reconóceme, no solo existen “ADULTOS”
La gerontología también es feminista, al igual que la diversidad de vejeces y sobre todo el envejecimiento.
La feminización no se trata solo de que las mujeres vivan más años o de que haya más mujeres en el mundo.
Lo que realmente se busca es avanzar hacia igualdad, no discriminación y la transversalidad de condiciones que garanticen una vida digna para todas.
Muchas mujeres que hoy son personas mayores vivieron luchas silenciosas que pocas veces pudieron expresar. Muchas enfermaron; otras murieron bajo condiciones injustas que marcaron sus vidas. No se trata de generalizar ni de dividir, sino de reconocer una realidad que durante generaciones ha permanecido —y aún permanece— invisibilizada.
¡𝐃𝐚𝐭𝐨𝐬 𝐢𝐦𝐩𝐨𝐫𝐭𝐚𝐧𝐭𝐞𝐬!
𝐄𝐍𝐃𝐈𝐑𝐄𝐇 (𝟐𝟎𝟏𝟔) 𝐥𝐚𝐬 𝐞𝐱𝐩𝐞𝐫𝐢𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚𝐬 𝐝𝐞 𝐯𝐢𝐨𝐥𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚 𝐞𝐧 𝐦𝐮𝐣𝐞𝐫𝐞𝐬 𝐦𝐚𝐲𝐨𝐫𝐞𝐬
▪ 𝟏𝟕.𝟑% 𝐬𝐮𝐟𝐫𝐞 𝐚𝐥𝐠𝐮́𝐧 𝐭𝐢𝐩𝐨 𝐝𝐞 𝐯𝐢𝐨𝐥𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚, 𝐦𝐚́𝐬 𝐟𝐫𝐞𝐜𝐮𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐞𝐧𝐭𝐫𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝟔𝟎 𝐚 𝟔𝟗 𝐚𝐧̃𝐨𝐬.
▪ 𝟏𝟖% 𝐡𝐚 𝐬𝐮𝐟𝐫𝐢𝐝𝐨 𝐯𝐢𝐨𝐥𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚 𝐩𝐨𝐫 𝐮𝐧 𝐟𝐚𝐦𝐢𝐥𝐢𝐚𝐫 (𝐡𝐢𝐣𝐨𝐬/𝐚𝐬, 𝐧𝐢𝐞𝐭𝐨𝐬/𝐚𝐬, 𝐬𝐨𝐛𝐫𝐢𝐧𝐨𝐬(𝐚𝐬) 𝐮 𝐨𝐭𝐫𝐨𝐬 𝐩𝐚𝐫𝐢𝐞𝐧𝐭𝐞𝐬
𝐄𝐬𝐩𝐞𝐜𝐢́𝐟𝐢𝐜𝐚𝐦𝐞𝐧𝐭𝐞
▪ 𝟏𝟓.𝟐% 𝐕𝐢𝐨𝐥𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚 𝐞𝐦𝐨𝐜𝐢𝐨𝐧𝐚𝐥
▪ 𝟑.𝟐% 𝐥𝐞𝐬 𝐠𝐫𝐢𝐭𝐚𝐧, 𝐢𝐧𝐬𝐮𝐥𝐭𝐚𝐧, 𝐨𝐟𝐞𝐧𝐝𝐞𝐧 𝐨 𝐝𝐞𝐣𝐚𝐧 𝐝𝐞 𝐡𝐚𝐛𝐥𝐚𝐫
▪ 𝟐.𝟐% 𝐡𝐚𝐧 𝐬𝐢𝐝𝐨 𝐚𝐦𝐞𝐧𝐚𝐳𝐚𝐝𝐚𝐬 𝐜𝐨𝐧 𝐜𝐨𝐫𝐫𝐞𝐫𝐥𝐚𝐬 𝐝𝐞 𝐬𝐮 𝐜𝐚𝐬𝐚 𝐨 𝐪𝐮𝐢𝐭𝐚𝐫𝐥𝐞𝐬 𝐚𝐲𝐮𝐝𝐚
▪ 𝟔.𝟑% 𝐕𝐢𝐨𝐥𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚 𝐞𝐜𝐨𝐧𝐨́𝐦𝐢𝐜𝐚 𝐲 𝐩𝐚𝐭𝐫𝐢𝐦𝐨𝐧𝐢𝐚𝐥
▪ 𝟒.𝟏% 𝐍𝐨 𝐫𝐞𝐜𝐢𝐛𝐞 𝐚𝐩𝐨𝐲𝐨 𝐞𝐜𝐨𝐧𝐨́𝐦𝐢𝐜𝐨
▪ 𝟏.𝟐% 𝐯𝐢𝐨𝐥𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚 𝐟𝐢́𝐬𝐢𝐜𝐚
▪ 𝐋𝐚𝐬 𝐥𝐚𝐬𝐭𝐢𝐦𝐚𝐧, 𝐠𝐨𝐥𝐩𝐞𝐚𝐧 𝐨 𝐧𝐨 𝐥𝐞𝐬 𝐝𝐚𝐧 𝐬𝐮𝐬 𝐦𝐞𝐝𝐢𝐜𝐚𝐦𝐞𝐧𝐭𝐨𝐬.
“En México, el tema de los cuidados empieza a ocupar un lugar central en la agenda pública, con avances hacia la construcción de un Sistema Nacional de Cuidados y la visibilización del trabajo de cuidado en el presupuesto 2026.”
Hoy es necesario mirar aquello que durante siglos ha permanecido invisible: el cuidado.
Actualmente en México está impulsando la creación de un sistema nacional de cuidados, donde se pretende hablar de una sociedad que reconozca esta labor como un derecho y una responsabilidad colectiva. Sin embargo, hay algo que todavía cuesta nombrar con claridad: la feminización del cuidado.
Históricamente, cuidar ha sido una tarea que recae casi exclusivamente en las mujeres. En México, ellas realizan alrededor del 75 % del trabajo de cuidados, dedicando muchas más horas que los hombres a tareas domésticas, crianza, acompañamiento de personas enfermas o el cuidado de personas mayores. 
Este trabajo sostiene la vida y la economía, pero rara vez es reconocido, remunerado o distribuido de forma justa.
De hecho, el trabajo doméstico y de cuidados no remunerado representa casi una cuarta parte del PIB del país, y la mayor parte de ese valor proviene del tiempo y esfuerzo de las mujeres. 
Hablar de cuidados también es hablar de edad, de generaciones y de historia. Muchas de nuestras madres, abuelas y ancestras dedicaron su vida a cuidar a otros. Y aunque las mujeres suelen vivir más años, esa historia de cuidado constante también ha significado más desgaste, menos oportunidades y limitaciones en su propia calidad de vida.
Por eso, cuando hablamos de cuidados también debemos preguntarnos:
¿𝐐𝐮𝐢𝐞́𝐧 𝐜𝐮𝐢𝐝𝐚 𝐚 𝐪𝐮𝐢𝐞𝐧𝐞𝐬 𝐡𝐚𝐧 𝐜𝐮𝐢𝐝𝐚𝐝𝐨 𝐭𝐨𝐝𝐚 𝐥𝐚 𝐯𝐢𝐝𝐚?
Las mujeres mayores siguen siendo una de las poblaciones más invisibilizadas dentro de las discusiones feministas, a pesar de que muchas continúan sosteniendo redes familiares y comunitarias de cuidado.
Este momento histórico nos invita a algo más profundo que solo reconocer el cuidado: a redistribuirlo. A dejar de asumir que cuidar es un destino natural de las mujeres y empezar a entenderlo como una responsabilidad compartida entre el Estado, las comunidades, las familias y los hombres.
𝙇𝙖𝙨 𝙢𝙪𝙟𝙚𝙧𝙚𝙨 𝙫𝙞𝙫𝙚𝙣 𝙢𝙖́𝙨 𝙖𝙣̃𝙤𝙨, 𝙨𝙞́… 𝙥𝙚𝙧𝙤 𝙡𝙖 𝙫𝙚𝙧𝙙𝙖𝙙𝙚𝙧𝙖 𝙟𝙪𝙨𝙩𝙞𝙘𝙞𝙖 𝙨𝙚𝙧𝙖́ 𝙘𝙪𝙖𝙣𝙙𝙤 𝙩𝙖𝙢𝙗𝙞𝙚́𝙣 𝙥𝙪𝙚𝙙𝙖𝙣 𝙫𝙞𝙫𝙞𝙧𝙡𝙤𝙨 𝙘𝙤𝙣 𝙢𝙖́𝙨 𝙘𝙖𝙡𝙞𝙙𝙖𝙙 𝙡𝙞𝙗𝙚𝙧𝙩𝙖𝙙, 𝙩𝙞𝙚𝙢𝙥𝙤 𝙥𝙧𝙤𝙥𝙞𝙤 𝙮 𝙙𝙞𝙜𝙣𝙞𝙙𝙖𝙙.
Si como ciudadano o ciudadana no entiendes los motivos, evita opinar o convertirte en parte del problema.
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