26/08/2016
¿Qué pasa realmente con los medicamentos caducos?
Todos nos hemos preguntado en algún momento si es seguro utilizar un medicamento luego de que ha pasado su fecha de caducidad. Ello se debe a que con frecuencia conservamos el sobrante de los medicamentos que nos prescriben, especialmente en el caso de los que son de uso común, como antigripales, analgésicos o antipiréticos; pero ¿qué tan seguro puede ser utilizarlos?
En México, al igual que sucede en otros países, existe un organismo encargado de regular (entre otros aspectos), las caducidades de los medicamentos, se trata de la Comisión Federal para la Protección Contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS), que autoriza la fabricación de medicamentos con una fecha de caducidad no mayor a 2 años y sólo en casos excepcionales se puede ampliar a 3 años, previa comprobación de un adecuado estado de conservación del fármaco. Dicho margen de tiempo se basa en estudios sobre viabilidad, o tiempo de vida útil, así como el mantenimiento de las condiciones de etiquetado que garantizan la estabilidad del mismo. Cuando no existen estudios sustentables como en el caso de productos herbolarios; se utiliza un periodo de caducidad tentativo, con base en estudios de estabilidad acelerado o a largo plazo disponibles. Por ley, todos los medicamentos que caducan en los centros dispensadores de fármacos deben regresarse al fabricante para su eliminación. En otras palabras, el que un medicamento haya llegado a su fecha de caducidad no implica que éste se haya degenerado, sino únicamente que ya no existe evidencia científica respecto a su efectividad. Es por ello que contamos con fármacos que debido a su efectividad o falta de disponibilidad en situaciones especiales, se han extendido sus fechas de caducidad. Tal es el caso del oseltamivir, utilizado para el tratamiento de la Influenza y cuya baja disponibilidad durante las epidemias, llevó a prolongar su periodo de caducidad hasta por 5 años, evitando así que se destruyera medicamento que aún podía ser utilizado.
Indudablemente eso nos lleva a plantearnos ¿qué tan efectivos son los fármacos después de su fecha de caducidad? o ¿será capaz un fármaco caducado de producir más efectos adversos? Con relación a su efectividad, ésta es difícil de predecir debido a que el tiempo es sólo uno de los factores capaces de alterar la estructura de un medicamento, en el entendido de que la temperatura ambiental, la humedad, luz solar, radiación y otras condiciones pueden ser la causa real de su degradación. A este respecto se puede decir que las tabletas, liofilizados y otros productos en presentación sólida generalmente presentan una mejor conservación que aquellos que se presentan en forma líquida, en los que la degradación en ocasiones es evidente a simple vista, cuando presentan partículas en suspensión o cambios en la coloración. Por ello, una determinante para extender el uso de un fármaco respecto a la fecha de 2-3 años de caducidad, puede consistir en la evaluación del riesgo-beneficio de usarlo Vs no usarlo, como en el caso de los faboterápicos (Alacramyn, Antivipmyn, etc.), que se presentan en liofilizados para diluir, los cuales han mostrado efectividad aún después de su fecha de vencimiento, donde la aparición de efectos adversos se relaciona con la idiosincrasia del individuo y no con la degradación del producto.
Con relación a los efectos adversos, en época reciente no existen reportes de efectos deletéreos asociados al consumo de medicamentos caducos y los últimos reportes (1969), datan del empleo de tetraciclinas caducas, cuando se empleaba ácido cítrico como vehículo. Lo anterior difiere a lo que sucede con algunos suplementos alimenticios, mejoradores del rendimiento físico, productos herbolarios y naturistas, los cuales pueden contener elementos perecederos en su estructura y ser susceptibles de degeneración bacteriana y putrefacción.
Con base en lo anterior podemos concluir que es probable que un medicamento caduco continúe siendo efectivo, sin embargo, su empleo debe desalentarse debido a que en caso de que su efectividad haya sido mermada, la utilización del mismo puede retrasar la instauración de un tratamiento efectivo. Por el contrario, en caso de que no se cuente con otro recurso y se trate de una condición que comprometa la vida, es posible que la administración de un medicamento caduco resulte mejor que simplemente no administrar nada.
RMR.