23/11/2025
La me encontró en el año #2000, cuando aún no abandonaba del todo la Licenciatura en Comunicación. Había llegado a esa carrera como un animal urgido, hambriento de algo que llenara el vacío de no saber hacia dónde ir. Antes, en la de , había intentado entrar a la Nacional de Pintura y Escultura La , un sueño que duró una semana entera y terminó en resultados fallidos. Regresé entonces con la necesidad a cuestas, no de una vocación, sino de una herramienta: algo que me ayudara a domar el problema del habla que arrastraba desde el nacimiento. Comunicación se presentó como un refugio, un perfil que se ajustaba a mi herida. Y no me arrepiento.
Fue allí, entre las sombras de las aulas, donde conocí la historia de la filosofía, desde Tales de Mileto hasta Sartre, y donde las palabras empezaron a tomar forma en materias como la , el , la literatura latinoamericana. Todo un de lenguaje y pensamiento que, sin embargo, se movía en la relatividad de lo . Ahí me embriague de poesía, literatura y de vino.
Después de cuatro años, la , que ya habitaba en el negocio , comenzó a consolidarse en mí. Durante años, la practiqué como un oficio técnico, hasta que un día, casi sin darme cuenta, me inscribí en la carrera. Y fue entonces cuando la optometría me encontró de verdad, enseñándome a pensar con la frialdad hermosa de lo objetivo, frente a la niebla de lo que había estudiado antes.
Uno de los regalos que me dio esta fue conocer a la Lic. Laura Centeno. Más que su alumno, fui su colaborador en un proyecto que nació de los #21 del . . Juntos diseñamos y elaboramos 21 videos sobre la metodología y aplicación de la visión binocular. Una experiencia que ahora libero, después de siete u ocho años, desde los almacenes polvorientos de mis discos duros, para que otros puedan beber de esa luz.
Una anécdota: aquella vez, invitamos a los compañeros de binocularidad al consultorio de Laura para grabar los videos de los 21 puntos. Nadie llegó. Solo yo, acompañado de mi hija Lia, de ocho años, quien se convirtió en el primer y más valioso paciente para explorar sus ojos llenos de , su funcionalidad motora, sensitiva, acomodativa… Aquello no me dio puntos extra, ni calificación alguna. Lo hice, simplemente, con la pasión que me define cuando creo junto a quienes admiro.
Espero que disfruten este . He decidido, al fin, liberar ese conocimiento, para que la luz ilumine nuestros ojos en una refracción de saberes, y tal vez, desde la optometría, y así, iniciar un diálogo.
En hora buena, saludos, cuatro ojos.
Nota: Lic. Laura centeno. Lia Kury y Elías.
JURAMENTO OPTOMÉTRICODespués de la propia vida, el Don divino más gentil es la vista, y al servicio de este gran Don de la vista, nosotros los optometristas,...