04/04/2026
Hoy en día, los niños crecen en un entorno donde las pantallas digitales forman parte de su vida desde edades muy tempranas. Sin embargo, el cerebro infantil se encuentra en una etapa de desarrollo altamente sensible, en la que cada estímulo moldea su estructura y función. El uso de dispositivos digitales puede ofrecer oportunidades de aprendizaje, pero también puede interferir con procesos clave como la atención, el lenguaje y la regulación emocional. Entender este equilibrio no es solo un reto tecnológico, sino un desafío clínico y educativo que debemos abordar con responsabilidad.