05/01/2026
La tristeza detrás del consumo casi nunca se ve, pero siempre está ahí.
Detrás de una droga no hay fiesta ni rebeldía verdadera; hay vacíos emocionales, dolor no expresado, soledad, miedo y una necesidad profunda de anestesiar lo que duele. Muchas personas consumen no para sentirse bien, sino para dejar de sentirse mal, para callar pensamientos, recuerdos o heridas que no saben cómo sanar.
El consumo es muchas veces un grito silencioso: “no puedo con esto solo”, “no sé pedir ayuda”, “me duele existir así”. Por eso la recuperación no empieza quitando la sustancia, sino escuchando la tristeza, trabajando el origen del dolor y acompañando con humanidad. Donde hubo consumo, casi siempre hubo antes una historia que nadie atendió