25/04/2026
CAMBIOS SALUD MENTAL EN EL ADOLESCENTE. Hoy voy a estar en Programa Camahios hablando de salud mental en el contexto de los recientes hechos de violencia entre jóvenes en nuestras escuelas.
No son casos aislados. No son “casos raros”.
Lo que estamos viendo es un reflejo de algo más profundo que como sociedad ya no podemos ignorar.
Lo que estamos viendo no son hechos aislados, son expresiones de un mismo fenómeno: un deterioro en la salud mental colectiva, especialmente en niños y adolescentes.
Desde una mirada psicoanalítica, podemos entenderlo como un incremento en la pulsión de muerte: una energía que, cuando no puede ser contenida o elaborada, se expresa de forma destructiva… hacia otros o hacia uno mismo.
Hoy vemos ambas:
violencia extrema hacia afuera
y violencia hacia adentro, como el suicidio o el sufrimiento psíquico silencioso.
¿Qué está fallando?
Se está rompiendo algo fundamental: el reconocimiento del otro.
Cuando el otro deja de existir psíquicamente, desaparecen la empatía, el límite y la conciencia moral.
A esto se suma un desbordamiento emocional.
Nuestros jóvenes están sobreestimulados constantemente: pantallas, información, exigencias… pero sin herramientas para procesarlo.
Cuando no hay regulación, aparece la descarga.
Y también hay una ausencia de contención.
Niños y adolescentes que no están siendo suficientemente sostenidos emocionalmente.
No se trata de culpar, pero sí de nombrar:
las funciones parentales están debilitadas.
Sin sostén emocional y sin límites claros, no hay estructura psíquica que alcance.
Si juntamos todo esto, el resultado es una mente sobrecargada, sin recursos para procesar lo que siente.
Y entonces esa energía se desborda:
hacia afuera, en forma de violencia
hacia adentro, en forma de sufrimiento
Esto no es un problema individual. Es un fenómeno social.
La salud mental no puede seguir siendo un tema secundario.
Necesitamos presencia, escucha, vínculos y límites.
Una sociedad que deja de mirar al otro, empieza a volverse peligrosa.