03/05/2026
La Santa Cruz: Raíz Antigua bajo el Cielo Ancestral
Antes de que la cruz fuera nombrada “santa”, ya existía su forma sembrada en la memoria de esta tierra y era de caminos cruzados por el maíz.
En el pensamiento antiguo de nuestros pueblos originarios, la cruz no representaba muerte, sino equilibrio.
Era el punto donde se encuentran los cuatro rumbos del universo: Oriente, donde nace el sol; Poniente, donde descansa; Norte, donde su poder y energía se la entrega completamente a la tierra y Sur, donde se guarda a nuestros ojos para transformarse y volver a salir al siguiente día.
La cruz era el mapa del cosmos.
Muchos pueblos nativos se guiaban por la cruz del cosmos sabiendo que simbolizaba los cuatro elementos sosteniendo el corazón del mundo.
En el centro estaba el ombligo de la tierra, el axis mundi, el lugar donde lo de arriba conversa con lo de abajo.
No era símbolo de castigo.
Era símbolo de conexión.
En los templos antiguos, la cruz estaba implícita en la disposición de las ciudades, en los calendarios sagrados, en los altares, temazcales etc.orientados a los puntos cardinales.
Representaba la ceiba cósmica para los mayas: árbol sagrado cuyas raíces penetraban el inframundo y cuya copa sostenía los cielos.
Cuando la cruz cristiana llegó, fue impuesta sobre una herida histórica. Pero el pueblo, sabio en su resistencia, no olvidó el significado profundo. La resignificó. La abrazó. La mezcló con flores, con copal, con maíz, con listones de colores.
Así nació la Santa Cruz mestiza:
no solo símbolo de fe católica,
sino guardiana del equilibrio ancestral.
Cada 3 de mayo, cuando se levantan cruces adornadas con bugambilias y se bendicen las construcciones, en realidad se está honrando algo más antiguo: el cruce de caminos, la protección del espacio, la armonía entre cielo y tierra.
La cruz no vino a esta tierra.
La tierra ya conocía la cruz.
Es el cruce de tu oscuridad y tu luz.
Es tu corazón en el centro de tus cuatro rumbos.
Es la memoria de que todo en el universo está tejido en equilibrio.
Y cuando la mires, recuerda:
tú también eres una cruz sagrada.
Tienes raíces profundas, brazos abiertos al mundo,
y un centro donde habita tu medicina tu corazón...
Venus del Ángel Rodriguez Coronado*
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