18/02/2026
Hoy estuve pensando en cómo ciertos símbolos de la vida cotidiana nos marcan de formas inesperadas, recordándonos lo que realmente importa. El lenguaje como metabolizador de lo social y la precariadad de lo afectivo dentro de una comunidad, pensar en lo inmediato e instintual.
Mas alla de las risas desencadenadas por la viralizacion del tema, cabe rescatar ese efecto de rechazo manifiesto a lo introducible al lazo social. Que caramba se hace con ello?
En una entrevista a una madre le cuestionaban sobre el tipo de relación que establecia con su hija a lo que ella expresaba "la relación madre e hija", y aquella cual es, de que va,como se constituye. Quien se inviste de lo precaria como anuda el malestar psiquico? O bien aquello que no se logra a unudar bajo la vida resuelta de "soy animal", reduciendo la logica del inmediato conductual como ese Bien Estar.
Es cierto Kafka, decidió ser un insecto que pase a ser desapercibido con el dejo de molestia y extrañamiento, agobiado, atrapado, significando algo que se requiere transformar perteneciente a la historia, a la vida que no da respuesta.. Sin perder de vista la posibilidad de dualidad, sin sustitución de lo denominado humano.
Mirar de nueva cuenta lo cotidiano, nos remite a crear relazamientos de la clinica Psicológica a traves de las marcas de la época. Estamos ante circunstancias que por decirlo de alguna manera, aquello que no quiere anudar con LOS Otros, sino estar en un impertivo de soltarse y mantenerse en la deriva como Uno, evitando cruzar los cuestionamientos del Malestar de Una Cultura.
Sigamos pensando.