26/11/2025
Como otorrinolaringólogo quiero hablarte la verdad acerca del cerumen, porque durante años se ha malentendido como “suciedad”, cuando en realidad es uno de los mecanismos de protección más inteligentes y eficientes que tiene tu oído.
El cerumen como el que se observa en la imagen, es una mezcla natural de secreciones, células muertas y lípidos que lubrican, protegen y limpian el conducto auditivo. Su función no es solo mantener la piel hidratada: también actúa como una barrera antimicrobiana, capaz de impedir el crecimiento de bacterias y hongos que podrían provocar infecciones.
Algo que pocas personas saben es que el propio oído tiene un sistema de autolimpieza: los movimientos de la mandíbula y la renovación de la piel del conducto empujan el cerumen lentamente hacia afuera. Es allí, únicamente en la parte externa, donde puede retirarse suavemente con un paño húmedo… sin necesidad de introducir nada dentro.
Y aquí viene lo más importante:
No coloques objetos dentro del oído.
Ni hisopos, ni copitos, ni llaves, ni tapas de lapicero, ni “instrumentos milagrosos” que prometen limpiarlo. Introducir cualquier objeto puede empujar el cerumen hacia el fondo, lesionar la piel, perforar el tímpano o causar tapones dolorosos que afectan la audición.
La forma correcta de cuidar tus oídos es sencilla:
- Limpia solo la parte externa del pabellón auricular.
- Deja que el oído haga su proceso natural.
- Acude al médico si presentas dolor, sensación de taponamiento, zumbidos o disminución auditiva.
El oído está diseñado para protegerse solo; nuestro papel es simplemente no interferir con ese equilibrio.